Las recientes excarcelaciones abrieron una ventana de esperanza en Venezuela, pero un nuevo informe de la ONU advierte que las estructuras que sostuvieron la represión permanecen prácticamente intactas.

Detrás de cada excarcelación celebrada como un triunfo humanitario en Venezuela persiste una maquinaria que, según un nuevo informe internacional, sigue intacta pese a los cambios políticos que ha vivido el país en lo corrido de este año.
La advertencia llega justo cuando muchas familias venezolanas empezaban a respirar con más calma tras meses de incertidumbre sobre la suerte de sus seres queridos.
La Misión Internacional Independiente de la ONU para Venezuela alertó este miércoles que el aparato represivo del Estado venezolano, señalado como responsable de violaciones de derechos humanos y crímenes de lesa humanidad, se mantiene intacto pese a mejoras que la misión califica de limitadas.
El informe corresponde a lo que va de 2026, año marcado por la intervención estadounidense que, el 3 de enero, condujo a la captura del entonces presidente Nicolás Maduro. Además: Alex Saab se declaró culpable en Miami por lavado de dinero para Nicolás Maduro

Avances sin transformación institucional
La nueva presidenta de la misión, la experta peruana Sofía Macher, resumió el hallazgo central al señalar que la reducción de algunas de las formas más severas de represión es significativa, pero de ninguna manera constituye una transformación del sistema que las hizo posibles.
Las leyes usadas para criminalizar la disidencia siguen vigentes, los servicios de inteligencia y las fuerzas de seguridad conservan las mismas estructuras y no se ha adoptado ninguna medida para desarmar a los llamados colectivos, señalados por la misión como fuente permanente de intimidación y violencia.
Periodistas y otros actores de la sociedad civil continúan enfrentando obstáculos en su labor diaria, mientras al menos 19 funcionarios identificados en informes previos como responsables de graves violaciones de derechos humanos siguen ocupando cargos clave dentro del régimen. Lea también: Venezuela liberó a ocho militares presos por el caso paracaidistas tras casi 10 años
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En el lado positivo, la misión documentó una disminución significativa de las detenciones de larga duración y las desapariciones forzadas, además de la excarcelación de cientos de personas detenidas por motivos políticos, un fenómeno que ha marcado la agenda informativa del país en los últimos meses, con cifras de excarcelación que distintas organizaciones han intentado verificar de manera independiente ante la ausencia de listas oficiales. Además: Empresario ecuatoriano recupera su libertad tras casi dos años preso en Venezuela
La misión también constató un margen algo mayor para protestas, reuniones públicas y actividades de la sociedad civil, aunque advirtió que esa apertura convive con patrones de tortura documentados en centros como la prisión de máxima seguridad El Rodeo I, donde se han registrado casos de intubación forzada y confinamiento prolongado en cisternas subterráneas, un método que las víctimas y organizaciones han apodado “la máquina del tiempo”.
En Fuerte Guaicaipuro, instalación militar, la misión denunció el confinamiento de personas en celdas similares a fosas subterráneas, sumado a la privación de alimentos y la exposición al frío.
Desde el 3 de enero, la misión recibió información sobre 64 nuevos casos de tortura, mientras cientos de personas continúan expuestas a condiciones de detención deplorables que, en algunos casos, han derivado en muertes bajo custodia por malos tratos o falta de atención médica.
Pese a las excarcelaciones recientes, entre 300 y 500 personas siguen detenidas por motivaciones ideológicas, según organizaciones no gubernamentales. Lea también: Madre buscó a su hijo desaparecido en cárceles de Venezuela y descubrió que había muerto

El patrón que sobrevive tras Maduro
Aunque unas 200 de las 214 detenciones arbitrarias registradas en los últimos 12 meses ocurrieron antes de la captura de Maduro, la misión identificó tras esa fecha un patrón recurrente de arrestos de corta duración utilizados para intimidar a activistas, opositores y periodistas.
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“Mientras no se desmantelen las estructuras represivas, se garantice la independencia judicial y se investigue y sancione debidamente a los responsables de violaciones de derechos humanos, cualquier apertura seguirá siendo frágil y reversible”, advirtió Macher. Siga informado: Delcy Rodríguez mueve las fichas del poder judicial en Venezuela: desplaza figuras cercanas a Maduro

El canadiense Alex Neve, quien integra la misión junto a Macher y a la experta mexicana-argentina María Eloísa Quintero, pidió a Estados Unidos y a otros actores influyentes intensificar sus esfuerzos por promover cambios reales en materia de derechos humanos, aunque advirtió que esas acciones no deben contribuir a más violaciones ni facilitar la comisión de crímenes internacionales. Además: Liberaciones parciales reavivan el debate sobre presos políticos en Venezuela
Este viernes, la misión presentará ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU un segundo informe centrado en los colectivos, en el que concluye que estos grupos armados no son estructuras marginales, sino parte central del aparato represivo estatal, consolidados durante los gobiernos de Maduro y Hugo Chávez como estrategia para fortalecer sus bases de apoyo, incluso mediante la violencia y la coacción, con vínculos probados con la Policía Nacional Bolivariana y las fuerzas armadas.

















