Grecia prepara un centro de retorno en África para 2027, mientras los ministros europeos debaten nuevas herramientas para gestionar los flujos migratorios y las situaciones excepcionales.

Hay decisiones que, aunque se toman en una sala de Bruselas entre ministros y documentos técnicos, terminan definiendo el destino de miles de personas que cruzan fronteras en busca de una vida distinta.
Esa es la magnitud de lo que está ocurriendo esta semana en el seno de la Unión Europea, donde el debate sobre las nuevas reglas de retorno y la gestión migratoria ha vuelto a dejar fracturas visibles entre sus propios integrantes.
El bloque europeo avanza en la aplicación del llamado Reglamento de Retornos, una normativa que permitirá crear centros para migrantes en terceros países, agilizar los procesos de retorno y establecer nuevas obligaciones para las personas que no tengan derecho a permanecer en la Unión Europea.
El acuerdo político entre el Consejo y el Parlamento Europeo se alcanzó el 1 de junio y posteriormente avanzó hacia su adopción formal. En paralelo, los ministros de Interior se reúnen este 1 de octubre para discutir cómo mejorar los retornos mediante la cooperación con terceros países y cómo responder ante situaciones de crisis en las fronteras exteriores. Además: Policía desmantela red que vendía identidades falsas para salir de Colombia

Centros en África, una apuesta polémica
El elemento más llamativo de esta nueva legislación es la posibilidad de establecer centros de retorno fuera del territorio comunitario, instalaciones a las que los Estados miembros podrán enviar a personas sin derecho a permanecer en la Unión Europea y que ya hayan recibido una decisión formal de retorno.
Para que esto sea posible, cada país deberá contar primero con un acuerdo o convenio firmado con la nación receptora.
El Consejo fue enfático al precisar que ese tipo de acuerdos solo podrán celebrarse con países que respeten las normas internacionales de derechos humanos, incluido el principio de no devolución, que impide expulsar a una persona hacia un territorio donde su vida, libertad o seguridad corran peligro, o donde exista riesgo de tortura.
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Los menores no acompañados, además, quedan excluidos de este tipo de acuerdos por solicitud en defensa de los derechos de los menores. Siga informado: Maricarmen, la mujer de 87 años que puso en jaque al Gobierno español

El titular de Interior de Irlanda, país que preside actualmente el Consejo de la Unión Europea, Jim O’Callaghan, participa este 1 de octubre en el Consejo de Justicia e Interior, que tiene entre sus asuntos la mejora de los retornos mediante una mayor cooperación con terceros países.
La reunión también contempla la implementación del Pacto sobre Migración y Asilo y el refuerzo de los mecanismos de alerta ante posibles crisis migratorias.
Grecia ya tiene la mirada puesta en esa posibilidad. El ministro de Migración griego, Thanos Plevris, anunció que su país planea poner en funcionamiento en 2027, durante su presidencia del Consejo de la Unión Europea, un centro de este tipo en un país africano con el que, según dijo, ya existe un acuerdo, aunque evitó revelar de cuál se trata.
Uganda y Ruanda han sido mencionados por la prensa como posibles sedes, pero ninguna de las dos ha sido confirmada oficialmente. Grecia impulsa esta iniciativa junto con Alemania, Dinamarca, Países Bajos y Austria, cinco países que han mantenido reuniones sobre el proyecto. Lea también: Sentencia histórica: los insultos racistas no son ofensas, son delitos

Sanciones para quienes no cooperen con el retorno
La nueva normativa no se limita a la creación de centros en el extranjero. También impone obligaciones directas a los nacionales de terceros países que no tengan derecho a permanecer en suelo europeo, quienes deberán abandonar el Estado miembro correspondiente y cooperar activamente con las autoridades migratorias.
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El incumplimiento de ese deber de cooperación puede acarrear sanciones que van desde la reducción de prestaciones y asignaciones previstas en la legislación nacional hasta la negación de incentivos pensados para promover el retorno voluntario, además de sanciones financieras e incluso penales, en los casos en que así lo contemple la legislación de cada país.
Plevris adelantó además que Grecia presentará este 1 de octubre, en el Consejo de Justicia e Interior de la Unión Europea, un mecanismo de medidas excepcionales para situaciones de llegadas masivas de migrantes, como la registrada a finales de julio en la ciudad española de Ceuta, cuando unas 72.000 personas cruzaron desde Marruecos en un episodio que provocó una fuerte reacción de las autoridades europeas.
Según el ministro griego, en casos de instrumentalización de la migración con flujos masivos, no debería contemplarse la posibilidad de solicitar asilo, sino dictar de inmediato una decisión de retorno y ejecutarla sin demora.
En esa misma línea se pronunció el ministro alemán del Interior, Alexander Dobrindt, durante la reunión migratoria celebrada en Múnich, donde defendió la creación de un nuevo mecanismo europeo capaz de identificar y responder con rapidez a situaciones excepcionales en las fronteras exteriores del bloque. Siga informado: España: crece el discurso de odio y la violencia contra inmigrantes en Torre Pacheco
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Según explicó, episodios como el de Ceuta no responden, a su juicio, a emergencias humanitarias genuinas, sino que estarían impulsados por la desinformación y por redes de tráfico de personas y bandas criminales que utilizan la migración como arma de presión política. Estas afirmaciones corresponden a la posición expresada por el ministro durante la reunión.
Dobrindt propuso además la creación de una fuerza de intervención rápida dentro de Frontex, capaz de desplegar apoyo en un plazo máximo de 24 horas a los países que enfrenten una presión migratoria extrema.
El comisario europeo de Asuntos de Interior y Migración, Magnus Brunner, respaldó la necesidad de reforzar la protección de las fronteras exteriores y señaló que los cruces irregulares en las fronteras exteriores de la Unión Europea habían caído un 55 por ciento en los últimos dos años, con una nueva reducción durante este año.
Con las nuevas reglas de retorno avanzando hacia su aplicación, el debate migratorio en Europa entra en una fase distinta, marcada por la ejecución de medidas concretas que, según sus defensores, buscan ordenar los flujos migratorios, pero que para sus críticos abren interrogantes sobre los derechos de miles de personas que seguirán intentando cruzar sus fronteras.
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El Consejo de la Unión Europea mantiene este 1 de octubre el debate sobre los retornos, la cooperación con terceros países y la respuesta ante posibles situaciones de crisis en las fronteras exteriores.

















