Una semana después de que se declarasen los dos gigantescos fuegos que siguen activos en el norte y sur de California (EE.UU.) se han hallado ya 66 cadáveres y se han doblado los desaparecidos a 631, mientras los bomberos han logrado ganar algo de terreno a las llamas en las últimas horas.

Publicado por: REDACCIÓN VANGUARDIA LIBERAL
El condado de Butte, en el norte del estado, donde arde el incendio bautizado como “Camp Fire”, que con 63 víctimas mortales ya es el más mortífero de la historia californiana.
La mayoría de los desaparecidos reside en la población de Paradise, de 26.000 habitantes y que fue completamente engullida por las llamas.
La localidad se encuentra en la falda de la Sierra Nevada estadounidense, con un clima seco y soleado que en el último medio siglo ha atraído a muchos jubilados, lo que ha hecho que la población se triplicase en cincuenta años.
La mayoría de la gente que aparece en la lista de desaparecidos tiene más de 60 años.
Los bomberos, por su parte, lograron avanzar durante las últimas horas hasta contener la conflagración en un 40 %, después de un par de días en los que los esfuerzos habían estado prácticamente estancados a causa de las condiciones meteorológicas desfavorables.
El gobernador de California, Jerry Brown, y el secretario de Interior estadounidense, Ryan Zinke, visitaron la zona afectada y prometieron auxilio estatal y federal para ayudar en las tareas de recuperación.












