miércoles 18 de septiembre de 2019 - 12:00 AM

Difuso y confuso

Con una oposición dividida, el régimen de Nicolás Maduro busca la manera de aprovechar a su favor esta situación, además de ganar tiempo y legitimidad con su disposición al “diálogo”.
Escuchar este artículo

El proceso de diálogo entablado entre un sector de la oposición y el gobierno de Nicolás Maduro, sin Juan Guaidó, es interpretado como una maniobra para legitimar a un presidente que no goza de reconocimiento internacional, retrasando una verdadera negociación y que solo empeorará la crisis en Venezuela.

La instalación de la llamada Mesa Nacional de Diálogo por la Paz entre el oficialismo y un grupo de partidos minoritarios, el pasado lunes, marca la profunda división que hay dentro de la oposición venezolana y da oxígeno al régimen de Maduro que quiere el diálogo sin concesiones reales, concuerdan analistas.

Este acuerdo se da luego de que Guaidó, reconocido por al menos 50 países como presidente legítimo de Venezuela, rompiera el pasado fin de semana los diálogos que mantenía con Maduro.

En ese sentido, Ronal Rodríguez, docente de la Facultad de Ciencia Política y Gobierno de la Universidad del Rosario, considera que hay que ser cuidadosos ante esta situación, ya que “algunos suelen creer que la molestia de Guaidó frente a la negociación, es una respuesta ante el desgaste de su figura y que lo que se está haciendo es tratando de posicionarlo nuevamente”.

No obstante, el investigador subraya que cuando se revisa realmente el proceso de diálogo, que se está dando en Noruega y que se continuó en Barbados, Guaidó expresó cuál era el plan de ese proceso y era llamar a un Junta de Gobierno para hacer la transición en Venezuela.

Pero, recuerda que tal proceso no logró materializarse, porque el gobierno de Maduro el 7 de agosto pasado decide retirarse y desde entonces, recurrió a diferentes excusas para no presentarse.

En ese orden de ideas, destaca que el proceso se dejó iniciado y quedó demostrado que el gobierno de Maduro “ha utilizado las dinámicas de negociación como una excusa para no hacer un cambio real”.

Respecto al ala opositora que está negociando en este momento con Maduro, Rodríguez la describe como partidos pequeños y líderes de segundo orden, muchos de ellos incluso con discursos cercanos al régimen en algún momento.

“Realmente no son actores políticos”, sentencia el investigador, quien precisa que los partidos importantes, Primero Justicia, Voluntad Popular (de Guaidó), Acción Democrática y Un Nuevo Tiempo, no están involucrados en este nuevo diálogo.

Sin embargo, advierte que esto pone de manifiesto que el poder de cohesión de Guaidó esta siendo afectado por esta división interna de la oposición.

Insiste, igualmente, en que cuando se revisa el contenido de dicho pacto, llama poderosamente la atención que no se desarticula del todo la Asamblea Nacional Constituyente, especialmente hay un tema de canje de crudo por alimentos, e interpretaciones distintas, entre ellas las relacionadas con el Esequibo de Guayana (disputa limítrofe) y las sanciones económicas.

También le puede interesar: El ojo del águila sobre Venezuela

En su criterio, “básicamente es una forma del oficialismo de tratar de comprarlos (a partidos minoritarios) dentro de la Asamblea nacional y su retorno a la Asamblea como un instrumento de poder político”.

Rodríguez también admite que son partidos que no representan a un gran grupo poblacional ni está haciendo ofertas significativas, si bien le dan cierta legitimidad a Maduro, ya que puede convocar a fuerzas políticas de la izquierda internacional que todavía lo reconocen como líder.

A juicio de Juan Carlos Rozo, profesor de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Houston (Estados Unidos), la expresión esbozada por Maduro de que las “puertas quedan abiertas” es una forma de aparentar cierta legitimidad y cierta disposición al diálogo, pero dice que también responde mucho a la presión que están ejerciendo en este momento, sobretodo la OEA y la ONU.

Es más, se atreve a señalar que muy seguramente Guaidó suspendió el diálogo luego de que el gobierno de Maduro se levantara de la mesa de negociación hace 40 días, coincidiendo con sanciones económicas impuestas por Estados Unidos, tomará esa presión internacional para ganar un poco más poder político y liderar la forma en que se llevan a cabo estas negociaciones.

Pero, reconoce que lo que hay aquí es una “situación de tablas”, es decir, en este momento hay una tensión de poderes que tiene en la balanza a ambas partes.

Definitivamente este mes se podría vislumbrar hacia dónde se podría inclinar la balanza, agrega Rozo.

“Mientras a Maduro le conviene restablecer el diálogo de boca para fuera, Guaidó debe recuperar esa imagen de figura de mano firme y con el liderazgo suficiente para ser el presidente encargado de Venezuela” de cara a unas elecciones, concluye.

Lea además: El fiel de la balanza

$!Difuso y confuso
“FACHADA DE LEGALIDAD”
Mairene Tobón, docente e investigadora del Instituto de Estudios Políticos de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, cuestiona el diálogo en torno a Nicolás Maduro, pues solo favorece “la fachada de legalidad del régimen y por otro lado, oxigena a su gobierno al darle más tiempo para seguir construyendo o destruyendo un modelo de país que no tiene ningún tipo de repercusión positiva para Venezuela”.
Desde su perspectiva, este sector de la oposición lo que hace, es “oxigenar al gobierno de Maduro y retrasar los objetivos que tiene la unidad opositora, y es que Maduro salga del poder”.
Además, Tobón recalca que este nuevo diálogo y estos nuevos actores no cuentan con el apoyo popular de manera que pueda establecerse un diálogo con quien no se quiere negociar. Y por último, insiste en que solo legitima al régimen y a las instancias que están alrededor de Maduro, es decir, es una “carta blanca para irse en contra de la real y verdadera oposición que aglutina a la mayoría de sectores venezolanos”.
Elija a Vanguardia como su fuente de información preferida en Google Noticias aquí.
Publicado por
Lea también
Publicidad
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad