miércoles 24 de abril de 2019 - 12:00 AM

¿Impeachment, sí o no?

El escándalo de la trama rusa viene agitando el ambiente político en Estados Unidos. Ahora la posibilidad de que el presidente Trump sea enjuiciado por obstruir a la justicia por el caso “Rusiagate” cobra mayor fuerza, mientras el país está en vilo.

Aunque el presidente Donald Trump puede cantar victoria tras el informe que lo exonera de la trama rusa, la sombra de un delito de obstrucción a la justicia aún planea sobre el mandatario estadounidense, y podría complicarle su camino a la reelección.

Lo cierto, es que el documento de más de 400 páginas e innumerables tachaduras del fiscal especial Robert Muller, no acaba con los problemas legales de Trump, quien podría enfrentar un delito de obstrucción a la justicia que, de probarse, sería causa de un juicio político o impeachment (en inglés).

Si bien el tan esperado informe al cabo de 22 meses de investigación especial sobre la supuesta injerencia de Rusia en los comicios de 2016 en Estados Unidos, podría alejar las posibilidades de que Trump sea sometido a un impeachment, los demócratas no se dan por vencidos y debaten si le inician un proceso para destituirlo.

Ningún informe había sacudido la política estadounidense desde 1998, cuando el fiscal Kenneth Starr presentó 11 cargos para destituir al entonces presidente Bill Clinton, entre ellos, mentir sobre su relación sexual con la becaria Monica Lewinsky.

Tampoco hay que negar que Trump está utilizando los resultados de la pesquisa de la trama rusa, que ha pesado durante sus más de dos años de gobierno, como un capital político muy valioso a su favor, mientras el país se prepara para una nueva carrera a la Casa Blanca, en 2020.

Para Diego Cediel, experto en Geopolítica y Política Internacional de la Universidad de La Sabana, resulta obvio que los demócratas van a seguir insistiendo en este caso por un asunto o por el otro.

“No van a desaprovechar semejante escándalo y con la resonancia en los medios que tiene, como para no insistir en ello”, anota.

No obstante, considera que el problema es que el asunto central ya se zanjó a favor del presidente republicano, razón por la cual los demócratas y su cuerpo de diarios y noticieros ahora dirigen su atención sobre una cuestión igual de grave: la obstrucción a la justicia.

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Congreso será el escenario de disputa

Camilo Enciso, internacionalista de la Universidad del Rosario, complementa esta afirmación, señalando que algunos juristas prominentes de EE.UU. han analizado directamente la posibilidad de concluir que Trump incurrió en obstrucción a la justicia, por la remoción de los investigadores del caso también conocido como “Rusiagate”.

Eso no significa, sin embargo, que el Congreso, en particular los demócratas, no vayan a utilizar políticamente esa acusación para sembrar un manto de duda sobre la integridad de la Administración Trump y específicamente hacia el presidente que muy seguramente estará avanzando hacia una reelección.

Y lo van a usar de manera tal que van a convertir al Congreso de Estados Unidos, y en especial a la Cámara Baja (Representantes de mayoría demócrata) “en un espacio de disputa jurídico-política”, sostiene Enciso.

De hecho, observa que ese espacio le servirá al partido demócrata para consolidar un bloque unido de confrontación al poder republicano y, simultáneamente, para agitar a su base electoral alrededor de una plataforma y una causa común: destruir la reputación de Donald Trump y de su gobierno.

“Muy seguramente, eso posiblemente tendrá réditos electorales que los demócratas podrán materializar en las elecciones presidenciales que se avecinan”, opina el internacionalista.

Cediel, en tanto, no descarta tampoco la opción de un juicio político, en tanto la ley y la Constitución lo permitan.

“Lo que pasa es que, insisto, como está la coyuntura de las elecciones se puede deslegitimar el juicio porque se le puede aducir que es una argucia demócrata para lograr, por medio de un juicio, lo que no pudieron en las elecciones (ya que se demostró que no hubo injerencia rusa, al menos la investigación así lo dispuso), explica.

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Un asunto de agendas y tiempos
Carlos Andrés Pérez, docente de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de La Universidad de La Salle, asegura que aunque el fiscal Robert Muller no encuentra culpable al presidente Donald Trump, finalmente su análisis sí es el insumo y la fuente para que se tomen las decisiones en el Congreso, donde se realiza como tal el proceso de impeachment.
“El reporte pone el dedo en la llaga sobre un asunto que ya ha sido conocido como el tema de obstrucción a la justicia, y que ya están probados”, destaca.
Dice además, que todavía sigue abierta la posibilidad de un juicio político en contra de Trump, en la medida en que Muller aclara que no es su competencia, sino del Congreso abrir un proceso, que empieza en la Cámara y termina en el Senado. En caso de un juicio político, estima que este no procedería, teniendo en cuenta que las campañas comienzan en firme en noviembre próximo con las primarias. Así que un impeachment, más allá de la voluntad política, va a pasar por un tema de agendas y tiempos, concluye.
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