miércoles 22 de mayo de 2019 - 12:00 AM

Ofensiva contra Huawei: La línea roja

La ofensiva contra Huawei llega en un momento en que la Administración Trump arrecia su pelea comercial con China, con daños colaterales en la economía mundial.

¿Huawei sería la gran víctima o el chivo expiatorio, en el marco de la guerra comercial entre China y Estados Unidos?

El segundo fabricante de teléfonos móviles en el mundo después de Samsung, se ha convertido en el tercero en discordia del intenso conflicto que protagonizan China y Estados Unidos que viene cobrando una nueva dimensión en el ámbito tecnológico.

Huawei, que opera en 170 países, fue el blanco directo de la última maniobra del presidente Donald Trump, cuando la semana pasada emitió un decreto que prohíbe el uso de tecnología de “adversarios extranjeros” cuando supone “riesgos inaceptables” para la seguridad del país.

Con esta medida, Trump lanzó directamente su artillería pesada contra la multinacional china en medio del escalamiento del pulso arancelario que mantienen las dos mayores potencias mundiales.

No solo inscribió a Huawei en la ‘lista negra’ de empresas de riesgo para la seguridad de Estados Unidos para de esta manera frenar su expansión; en diciembre pasado ya había pedido a las autoridades canadienses el arresto de Meng Wanzhou, jefa de finanzas del grupo e hija del dueño de la compañía china, acusada de violar las sanciones norteamericanas contra Irán.

Ahora, en un nuevo capítulo de esta disputa comercial, Google restringió el uso de su sistema operativo Android por parte de Huawei, acatando la orden ejecutiva de Trump.

Pero la empresa china, que solo en 2018 vendió la cifra récord de más de 209 millones de celulares en todo el mundo y tuvo ingresos por más de US$100 mil millones, ya tiene un plan B, pues está trabajando en un sistema operativo propio para hacerle frente al veto estadounidense.

Motivos

Para Jorge Iván Bula, profesor de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional, Huawei pasó de ser un chivo expiatorio a terminar siendo una víctima de la guerra comercial entre ambas potencias.

A su juicio, la elección de Huawei podría tener dos motivaciones. Una política, en la que “la Administración Trump quiere mostrar que la decisión de incluirla en la lista negra es un asunto de seguridad nacional; y una segunda que es pegarle a uno de los competidores más grandes del mercado de telefonía”, explica Bula.

Además, resalta el carácter simbólico que tiene Huawei en términos de innovación tecnológica china.

En tanto, los efectos del veto a Huawei se sentirán con fuerza en Estados Unidos, advierten expertos.

María del Pilar Isidro, directora del Programa de Negocios Internacionales de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, Unab, argumenta que perjudica a las empresas comercializadoras de Huawei en EE.UU.

“Estas compañías son americanas y han tenido altas pérdidas en la Bolsa de Valores. Así que hasta ahí pierden los norteamericanos que son propietarios de las compañías, y de seguro esto tendrá un efecto en los niveles de desempleo que seguramente aumentarán en ese país”, describe.

En lo que concierne a las consecuencias para Huawei, la experta estima que sufrirá pérdidas en sus ventas, pero dice que también aprovechará el momento para generar una aplicación de mayor envergadura que Google y la instalará en sus equipos. “Es decir, le generará autonomía”, agrega la docente de la Unab.

En consonancia con Isidro, el economista Bula señala que las sanciones van a perjudicar en primera instancia a los consumidores de Huawei, en el corto plazo.

En el mediano plazo, no descarta que Huawei pueda convertirse en un competidor más fuerte para el iPhone (tercero a nivel mundial), si logra desarrollar su propio sistema operativo, como ya lo anunció.

Adicionalmente, Bula llama la atención sobre el hecho de que “Huawei en estos momentos lleva la delantera en el desarrollo de la red 5G, lo cual podría revertirse en contra de los intereses económicos de los Estados Unidos”.

En efecto, es una de las cinco marcas que más velocidad ha logrado imprimir para el despliegue de tecnologías 5G en el mundo, mediante conexiones mucho más rápidas.

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Alternativas

En este contexto, la directora del Programa de Negocios Internacionales de la Unab plantea que una opción para la compañía tecnológica, “es solicitar apoyo al Gobierno Chino, para que lo proteja, dado que Trump cree que Huawei es una pieza estratégica del Gobierno chino para realizar espionaje en Estados Unidos”.

Explica, en esa línea, que esto está directamente relacionado con las tensiones comerciales entre Washington y Beijing, así que no lo extraña que aumenten cada día: “los chinos estarán fortaleciendo sus alianzas en otros países para contrarrestar las medidas de Trump, quien se encuentra en campaña”. Según ella, “Huawei es el florero de Llorente en este caso”, y a su modo de ver, tiene que ver con una retoma proteccionista en un país como Estados Unidos, que consume altos porcentajes de productos chinos y no produce tecnología.

Isidro considera que, al final, los consumidores estadounidenses protestarán, dado que el equipo Huawei es asequible y de alta tecnología.

¿Cederán a la presión?

Jaime Alberto Rendón, docente de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad de la Salle, observa que la situación puede complicarse con este nuevo actor Huawei, un “monstruo tecnológico” que es un competidor directo de marcas norteamericanas como Apple, que tendrá que pensar en otro sistema operativo.

Con una mirada pesimista frente al tema, advierte que el conflicto podría extenderse so pena de la caídas de las Bolsas en el mundo, si bien reconoce que hay una presión muy grande de las trasnacionales, donde es claro que pierden por igual las dos economías más importantes en el mundo, que deben coexistir.

En ese sentido, recalca que la guerra no es sobre Estados, sino sobre sus ganancias y el valor de las acciones de las compañías, y la presión apunta a lograr un acuerdo a este conflicto comercial.

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$!Ofensiva contra Huawei: La línea roja
Mensaje explícito
El tema de Huawei pasa por el acuerdo comercial o no al que lleguen China y Estados Unidos, aclara Catherine Pereira, decana de la Escuela Internacional de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de La Sabana. Pero en su opinión, ese acuerdo parece estar lejano y distante: “alrededor de todo el contexto está el rema de la incertidumbre que rodea la relación China-Estados Unidos”.
En todo caso, la experta interpreta la política del presidente Donald Trump en torno a lograr la prohibición de transferencia por parte de Huawei, a través de compañías norteamericanas, como “un mensaje fuerte de que sí está decidido a actuar”. Y dice desconocer en qué manera los chinos interpreten que deben de alguna manera lograr algún acuerdo muy pronto para evitar este tipo de represalias.
Aunque Pereira admite que sí es un hecho que “los perjudicados son Huawei directamente y las distintas empresas a las que les provee software y hardware, que no sea abierto”.
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