Al visitar una playa hay que ser consciente de que es un espacio natural que merece respeto y cuidado, como cualquier otro, y que una simple acción como dejar basura o contaminar sus costas pueden perjudicar al ecosistema.

Publicado por: Ángela Castro Ariza
Hablar de basura y residuos sólidos en playas y océanos es sinónimo de amenaza a la biodiversidad y los ecosistemas, además, de que pueden conducir a una catástrofe marina con consecuencias globales.
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Cada año un promedio de ocho millones de toneladas de basura, especialmente plásticos, botellas de vidrio, latas de aluminio, cuerdas, empaques de comida y colillas de cigarrillo van a parar al mar. Y el plástico es precisamente, uno de los mayores problemas ambientales al que se enfrentan los océanos.
En concreto, el 90% de la contaminación de los océanos procede de 10 grandes ríos de Asia y África, según reveló un estudio de la revista Environmental Science & Technology.
mil animales marinos resultan heridos o muertos al año por los plásticos.
Igualmente se estima que el 80% de los residuos que acaban en el mar proceden de la basura que se genera a diario en tierra.
Sin embargo, hay que tener en cuenta que además de la contaminación por residuos, las playas enfrentan diversas problemáticas, entre ellas la erosión costera por el cambio climático, lo que incide directamente en los hábitats naturales ubicados en las zonas costeras, como estuarios y humedales.
Para visibilizar y tomar acciones frente a esta problemática, cada tercer sábado de septiembre, se celebra el Día Internacional de Limpieza de Playas, iniciativa creada en 1986 por la ONG estadounidense Ocean Conservancy.
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Miles de voluntarios se vuelcan a las playas en jornadas de limpieza en alrededor de 100 países. En los últimos tres años se han recolectado más de 50 toneladas de desechos en playas y costas del mundo.
Duvan Mesa, director del programa de Ingeniería Ambiental y Sanitaria de la Universidad de La Salle, explica a continuación, qué está haciendo Colombia para contrarrestar este fenómeno, el impacto del sector turístico, las actividades que se pueden realizar para cuidar estos entornos naturales, y la importancia de entender que la limpieza es un plan de choque, pero debe ir acompañado de educación.

¿Qué se hace en Colombia?
El experto Duvan Mesa señala que desde hace mucho tiempo se han incrementado los mecanismos e instrumentos para medir la capacidad de la carga turística, siendo España y México dos países a la vanguardia en este tema. La idea, según él, es saber cuántos visitantes o turistas, qué tipo de equipamiento, qué tiempo y cuántas personas puedan estar en una playa sin afectar el atractivo natural, turístico o gastronómico.
Además destaca que en Colombia se ha avanzando en ese sentido con agencias turísticas, gremio hotelero y ministerios en lo que se conoce como “bandera azul” (blue flag”), el cual permite certificar el índice de salud de las playas.
Colombia tiene unas 300 playas ubicadas en 12 departamentos, en el Caribe, el Pacífico y la Reserva de Biósfera Seaflower.
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Si bien algunas de ellas están certificadas con “blue flag”, otras han tenido que cerrar durante varios meses por el abuso de manera intensiva y extendida ante el impacto del sector turístico, como el Parque Nacional Natural Tayrona, en Santa Marta, asegura el director del programa de Ingeniería Ambiental y Sanitaria de la Universidad de La Salle.
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Para él, es fundamental la corresponsabilidad de todos los sectores, incluyendo el hotelero, los isleños y los moradores de la zona, en el manejo de residuos sólidos, de las aguas grises, del flujo de turistas y en general, del manejo de la playa en su integralidad para lograr un disfrute completo y el cuidado permanente de la misma.

Conciencia ambiental
Varios estudios realizados en torno al tema demuestran que las limpiezas de playas crean más conciencia pública ambiental sobre la amenaza de los desechos de forma más efectiva que los programas educativos públicos con menor participación. Las personas que participan en estas jornadas como voluntarios afirman que las limpiezas hacen que sean más conscientes de su forma de eliminar basura.
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La ONG Ocean Conservancy lleva años revisando la basura recopilada de estos espacios naturales, según cada objeto. Por primera vez en el año 2017, los 10 objetos más recogidos fueron plásticos, desplazando las botellas de vidrio, latas de aluminio y cuerdas que habían sido persistentes en la lista. La lista incluye colillas (con filtros de plástico), envoltorios de comida, botellas, tapones y bolsas de la compra.

1. Si lleva mascotas, recoja sus heces.
2. Recolecte toda la basura y deposítela en los contenedores correctos, o en un recipiente donde no se pueda volar por la brisa.
3. No utilice envases de vidrio, si se rompen pueden perderse en la arena y herir a alguien.
4. Si lleva alimentos, guárdelos en recipientes reutilizables.
5. Si tiene tiempo, participe como voluntario en jornadas de recogida para mantener las playas limpias.


















