miércoles 06 de noviembre de 2019 - 12:00 AM

Piñera en las puertas del poder

El alza en la tarifa del Metro es solo la “punta del iceberg” de los problemas que hoy aquejan a los chilenos y que desataron las manifestaciones sociales que ya cumplen cerca de 20 días.
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Lo que comenzó como una protesta por el alza de 30 pesos en la tarifa del Metro en Santiago, en una semana se transformó en la mayor movilización en la historia de Chile.

Movilización que desde el punto de vista de Julián Escobar, investigador de la Universidad Piloto de Colombia tiene que ver más con un sentimiento de hastío del modelo económico que, a pesar de ser exitoso, no ha logrado repartir de manera equitativa los logros alcanzados hasta ahora.

“A pesar de que muchos sectores de la población han salido de la pobreza, el modelo chileno sigue mostrando fuertes vulnerabilidades para estas poblaciones, serios problemas para el ingreso a la universidad, un sistema de pensiones que es regresivo y adicionalmente, presenta pocos logros en abrir el sistema político a fuerzas diferentes a las que han gobernado desde la transición democrática”, asegura.

Según el Panorama Social de América Latina, elaborado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) en 2018, el 1% de los hogares de mayores ingresos acapara más de una cuarta parte de la riqueza en Chile. El 50% de las familias menos favorecidas tiene solamente el 2,1% de la riqueza total del país.

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Piñera en las puertas del poder

Así mismo, un informe de la Fundación Sol publicado en agosto pasado reveló que 7 de cada 10 trabajadores reciben un sueldo líquido inferior a 550 mil pesos (745 dólares). Solo el 6,1% de los empleados chilenos gana más de 2.050 dólares mensuales.

Y como si fuera poco, Chile se ubica entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde) que tienen los aranceles más caros en las carreras universitarias, con 7.654 dólares anuales de promedio, solo por detrás de las universidades públicas de Estados Unidos.

Todos estos factores, según Jairo Isaza, director de Posgrados de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad de La Salle, son la consecuencia de la libertad económica total, concedida al terminar la dictadura de Augusto Pinochet.

“Chile se convirtió en el laboratorio de los economistas ortodoxos para implementar allí todas las políticas de libre mercado que solo se imaginaban en los textos. Privatizó los servicios públicos, la educación, la salud y las pensiones. Esos servicios, en manos de privados, solo estaban disponibles para quien los pudiera pagar”, argumenta.

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Así las cosas, el modelo económico neoliberal, que por años posicionó a Chile como uno de los países de América Latina con más éxito, quedó fracturado en los últimos días.

“La generación chilena de hoy dejó atrás el miedo generado por la dictadura, la generación de hoy despertó y evidenció ese modelo, creado en un gobierno autoritario y que no fue del todo desmontado por los gobiernos siguientes, ya no funciona ni es aplicable al país. La riqueza debe distribuirse mejor y debe haber mayor inversión social”, refiere José David Moreno, historiador y Docente de la Facultad de Ciencia Política de la Universidad Jorge Tadeo Lozano.

Para Javier Leonardo Garay, docente e Investigador de la Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia, la causa del descontento chileno no radica propiamente en el modelo económico neoliberal, sino en las expectativas de vida generadas.

“Se espera que el modelo por sí mismo solucione todos los problemas y que de la noche a la mañana genere todos los beneficios prometidos. No les importa que estén mejorando los indicadores, sino que las cosas se solucionen inmediatamente”, explica.

Sumado a ello, en su segundo mandato Michelle Bachelet llegó con una mayor cercanía a la izquierda socialista y generó grandes expectativas en temas como la educación pública gratuita, que evidentemente no va a tener resultados inmediatos.

“Ese incremento de las expectativas lleva a que los ciudadanos consideren cualquier cambio en relación al modelo económico como algo que no se puede pasar por alto”, agrega Garay.

Ante este panorama, la protesta llegará hasta donde la capacidad del movimiento social y del presidente Sebastián Piñera para negociar lo permitan.

En palabras del Director de Posgrados de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad de La Salle, Chile debe emprender reformas para hacer su modelo económico mucho más incluyente. Ello implica una dosis saludable de intervención estatal en todos los sectores, para que el sistema funcione para todos y no solo para los conglomerados empresariales de la salud, la banca, los servicios públicos, las farmacéuticas, etc.

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