domingo 23 de agosto de 2020 - 12:00 AM

Voto por correo en Estados Unidos: ¿viable, legítimo o confiable?

Cobra fuerza la vía del voto por correo ante la pandemia, mientras Donald Trump marcha hacia una difícil lucha por la reelección, cuestionando este mecanismo.
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El Servicio Postal de Estados Unidos, USPS, una de las instituciones insignias del país por su antigüedad y legitimidad, es el nuevo frente de batalla entre el presidente Donald Trump y los demócratas.

A menos de tres meses de las elecciones presidenciales y con el telón de fondo de la pandemia de la COVID-19, donde el voto presencial posiblemente se mermará, el USPS, con sus 245 años de historia a cuestas -un año más de los que tiene el propio el país-, es objeto de un intenso debate en torno a si votar masivamente a través de esta modalidad es confiable, seguro y expedito.

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El presidente Donald Trump ha puesto en tela de juicio al Servicio Postal, alegando que se cometerá “el mayor fraude electoral en la historia” de EE.UU. y calificándolo como una “broma”.

En este caso, hay dos principios en juego, considera Lawrence Gumbiner, analista internacional y exdiplomático estadounidense.

El primero, según él, el voto por correo tradicionalmente ha sido para electores que no pueden ir a las urnas y ha sido mínimo comparado con el presencial; y en segundo lugar, la base conservadora vota con más regularidad que la base liberal.

Entonces, cuando hay mayor participación en las elecciones, éstas tienden a favorecer a los demócratas, explica.

“El presidente Trump tiene la intención para bajar la participación (vía correo), particularmente porque está perdiendo en las encuestas”, estima Gumbiner, quien agrega que “si él puede bajar la votación, tiene mayor chance de ganar”.

Así las cosas, el mandatario republicano lidera un esfuerzo en reducir el presupuesto del Servicio Postal, y obstaculizar su capacidad de hacer una votación masiva por correo en el país.

Actualmente, el USPS no atraviesa su mejor momento, pues carga con una deuda de 160 millones de dólares.

Los demócratas, entre tanto, saben que si muchos pueden votar, especialmente los jóvenes, los afroamericanos, y las personas de bajos recursos, pueden ganar, destaca el analista internacional.

De hecho, el mismo Servicio Postal ha salido a terciar en la polémica. El pasado viernes su director, el republicano Louis DeJoy, ante una comisión del Senado, se comprometió a distribuir la correspondencia electoral “de forma segura y a tiempo”.

$!Un hombre deposita correspondencia en un buzón de USPS frente a una oficina de correos en Los Ángeles, California. (Foto: EFE / VANGUARDIA)
Un hombre deposita correspondencia en un buzón de USPS frente a una oficina de correos en Los Ángeles, California. (Foto: EFE / VANGUARDIA)

Ahora bien, Gumbiner pone de relieve también que en esta elección está el peso adicional de la crisis del coronavirus, y en ese sentido, “genera inseguridad sobre la capacidad de manejar las votaciones presenciales para la población”.

De otro lado, advierte un escenario más oscuro. La posibilidad de que Trump, percibiendo que no va a ganar los comicios, intencionalmente quiera sembrar dudas sobre la legitimidad de los mismos.

“Él puede declarar la votación no válida, eso sería un sendero muy peligroso para un país que ha sido tradicionalmente líder en el ejercicio de prácticas democráticas”, subraya el exdiplomático estadounidense.

Esta opinión es compartida por Juan Federico Pino, docente de la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Pontificia Universidad Javeriana, quien asegura que lo que busca Trump “es crear el entorno de ilegitimidad para que incluso si se hacen elecciones ese día, él pueda denunciar fraude o crear un relato mediático que le permita moderar su derrota”.

Al verse atrás en las encuestas con respecto al candidato demócrata Joe Bien, entre ocho y nueve puntos, Trump está deslegitimando esta herramienta del sufragio por correo, e incluso le retiró fondos federales a un Servicio Postal de gran tradición en el país norteamericano.

El voto por correo no es herramienta nueva como tal, recalca Pinto, al tiempo que reconoce que ha habido crisis con respecto al voto, citando el sonado escándalo electoral de la Florida. Es decir, no se puede desconocer que no ha estado exentos de cierta polémica.

Hace referencia con esto al año 2000 cuando Al Gore y George W. Bush se enfrentaron. El demócrata Gore ganó la elección con más de medio millón de sufragios, pero perdió frente al expresidente republicano los votos que realmente importaban: los del Colegio Electoral y de la Suprema Corte de Justicia.

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El problema de fondo, apunta, es que está poniendo en juego la legitimidad de las instituciones de EE.UU. y especialmente las elecciones, una de las prácticas más emblemáticas de este país.

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Desconfianza y politización

El voto por correo ha estado ligado a la historia de Estados Unidos, y de cierta manera, habla de las fortalezas en las instituciones y en la legitimidad del proceso electoral en ese país, subraya Matías Alejandro Franchini, profesor de la Facultad de Ciencia Política, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario.

En ese orden de ideas, asegura que es confiable y no hay ninguna evidencia histórica de que haya sido utilizado para cometer fraude electoral.

Para él, la polémica tiene que ver más con una “teoría conspirativa” del mismo Trump, que ha reducido fondos para el Servicio Postal así como la creciente desconfianza, especialmente del partido Demócrata, de que se pueda “politizar”, y de que los estadounidenses encuentren trabas para votar por correo.

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