La clave está en un trabajo pedagógico orientado hacia objetivos definidos por los referentes curriculares. Es fundamental promover el desarrollo de criterios morales que permitan a los estudiantes una comprensión profunda de valores éticos como la honestidad, la justicia y la transparencia. No se trata de adoctrinar, sino de enseñar a valorar estos principios.
La corrupción es un obstáculo que afecta profundamente el desarrollo de Colombia. Según el Índice de Percepción de la Corrupción 2023, nuestro país ocupa el puesto 87 entre 180 países, con una puntuación de 40 sobre 100. Esta situación nos invita a reflexionar sobre nuestro papel como ciudadanos y educadores en la construcción de una cultura de integridad y transparencia.
La Ley 115 de 1994, que regula el sistema educativo colombiano, establece la formación integral como un objetivo central. Esto incluye no solo el desarrollo cognitivo, sino también la formación en valores éticos y ciudadanos. Desde nuestras aulas, tenemos la responsabilidad de formar a niños y adolescentes que comprendan los mecanismos de la corrupción y su impacto en la calidad de la educación que están recibiendo.
La clave está en un trabajo pedagógico orientado hacia objetivos definidos por los referentes curriculares. Es fundamental promover el desarrollo de criterios morales que permitan a los estudiantes una comprensión profunda de valores éticos como la honestidad, la justicia y la transparencia. No se trata de adoctrinar, sino de enseñar a valorar estos principios.
Además, es crucial ayudar a los estudiantes a reconocer conductas corruptas en contextos cotidianos y sus impactos en la educación. Por ejemplo, cómo se licita el Programa de Alimentación Escolar (PAE) y cuáles han sido los principales hechos de corrupción en este ámbito. Motivar a los estudiantes a ser agentes de cambio en sus comunidades, promoviendo acciones que fortalezcan la transparencia y la responsabilidad, es otro paso esencial.
La lucha contra la corrupción comienza en nuestras aulas. Al formar a una generación que valore la transparencia y rechace las prácticas corruptas, estaremos sentando las bases para un futuro más justo y equitativo. Los invito a unirse a este esfuerzo, compartiendo ideas y proyectos que enriquezcan nuestra labor educativa. Juntos podemos construir una Colombia libre de corrupción, desde la educación básica y media.
Conscientes de que para lograr una sociedad más justa y desarrollada es fundamental erradicar la corrupción y promover una cultura de integridad y transparencia, los miembros de la Fundación Participar y la Cámara de Comercio de Bucaramanga desean aportar a este propósito con la realización del foro “Combatir la corrupción desde la prevención”, que tendrá lugar el 30 de enero con la participación de expertos en contratación, representantes del sector judicial, funcionarios públicos de nivel nacional y local, veedores y organizaciones de la sociedad civil.
Comprometámonos a formar ciudadanos íntegros y responsables. El cambio comienza hoy, en nuestras aulas.











