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Editorial
Sábado 08 de marzo de 2025 - 12:10 AM

La movilidad, un desafío que no da espera

El crecimiento desmedido del parque automotor, agrava la situación. La congestión, la contaminación y los largos tiempos de desplazamiento son el pan de cada día y en este contexto, la crisis del Sistema de Transporte Masivo, Metrolínea, es más que problemática. La pérdida de usuarios, la migración hacia medios informales como el mototaxismo y la falta de una reestructuración integral hacen urgente una intervención que modernice la flota.

Publicado por: Editorial

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La movilidad en Bucaramanga y el área metropolitana se ha convertido en un tema crítico no solo para la calidad de vida de sus habitantes, sino también para la competitividad y el desarrollo de la región. El último informe del programa Bucaramanga Metropolitana Cómo Vamos muestra cómo este es un problema que parece agravarse con el tiempo. A pesar de contar con un Plan Maestro de Movilidad actualizado para el periodo 2022-2037, la brecha entre la teoría y la práctica es abismal, y los ciudadanos pagan las consecuencias.

Uno de los aspectos más evidentes es el fracaso de las ciclorrutas, una iniciativa que prometía fomentar la movilidad sostenible, pero que hoy son vías para motocicletas, carros de vendedores ambulantes e incluso taxis pequeños. Además, el espacio público disponible por habitante está muy por debajo de los estándares internacionales, y los andenes, generalmente en pésimas condiciones, han sido invadidos por residentes de edificios, comerciantes o talleres mecánicos. Esto, sumado al deterioro de las vías y la congestión vehicular en horas pico, configura un ambiente bastante hostil para quienes transitan por la ciudad.

El crecimiento desmedido del parque automotor, agrava la situación. La congestión, la contaminación y los largos tiempos de desplazamiento son el pan de cada día y en este contexto, la crisis del Sistema de Transporte Masivo, Metrolínea, es más que problemática, pues la pérdida de usuarios, la migración hacia medios informales como el mototaxismo y la falta de una reestructuración integral hacen urgente una intervención que modernice la flota, reorganice las rutas y establezca un esquema tarifario justo y competitivo.

Pero la movilidad no se limita al transporte público. La movilidad activa, especialmente el uso de la bicicleta, también enfrenta serios desafíos. A pesar de los acuerdos firmados desde 2018 para promover la infraestructura ciclista, los avances han sido marginales, además de que su errónea planeación y su pésima implementación han causado conflictos en la comunidad y, por consiguiente, han creado resistencia frente a la idea. Por lo mismo, las ciclorutas terminaron siendo inservibles, abandonadas, el reflejo de un rotundo fracaso.

En el fondo, tampoco hay voluntad política para fomentar alternativas sostenibles y seguras.

La seguridad vial es otra gran deficiencia. Motociclistas y peatones son los más vulnerables, representando un alto porcentaje de las víctimas mortales en accidentes de tránsito, pues aunque se ha reducido el número de siniestros, la tasa de mortalidad se mantiene constante, lo que demanda una política integral que busque eliminar las muertes y lesiones graves en las vías.

En síntesis, la movilidad en Bucaramanga requiere un cambio de concepto, para que trascienda de los planes maestros a las acciones concretas, coordinadas y efectivas. Urge avanzar hacia una movilidad intermodal, con infraestructura segura y estrategias que desincentiven el uso excesivo del vehículo particular. La transición de un enfoque reactivo a uno propositivo y planificado es clave para garantizar un transporte eficiente y sostenible. La movilidad en Bucaramanga es un desafío que no puede esperar.

Publicado por: Editorial

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