La eterna violencia. Petro a medio año de terminar su mandato, da un giro militarista nombrando a un general y pensando en las próximas elecciones.
Las ricas y exuberantes tierras del Catatumbo sufren y sufre su población. Aquellos campos que ni los españoles en su cruel conquista, lograron dominar están en guerra por grupos a los que solo les interesa su poder. Aman sus armas más que la vida misma. Nihilistas. Siglos de olvido y de desprecio. Ese “es otro país” dicen los politiqueros y así lo han creído todos los gobiernos. Región tomada por armas de todo tipo, donde se nutre la economía de todo lo prohibido: oro, armas, narcotráfico, contrabando y corrupción de las instituciones. Todos hacen negocios y se las dan de honrados.. Esos eventos que suceden allá, conmueven a la nación y recuerdan que todos los intentos de una paz duradera han fracasado. La paz de Rojas fue transitoria.. El Frente Nacional fue violencia, presidentes bombardeando regiones. Belisario en 1982 intentó dar una salida al conflicto que terminó en el incendio del Palacio de Justicia. Fracasó Lleras Restrepo, López, Barco, Gaviria, Samper y Pastrana que puso el reloj de su campaña en la muñeca de “Tirofijo”. Después Uribe hizo todo el esfuerzo para destruir esas fuerzas, sin lograrlo. Juan Manuel Santos, duro 8 años negociando una paz de la que ya nadie se acuerda. Duque, paseaba mientras se robaban el país y ahora Petro, que pretendió la “paz total” que es este país un sueño. La ciudadanía vuelve a pedir “mano dura” como solución. La eterna violencia. Petro a medio año de terminar su mandato, da un giro militarista nombrando a un general y pensando en las próximas elecciones.
En el Cauca, Chocó, Nariño, pasa el carro de la violencia destruyéndolo todo, amenazando institucionalmente al país. Ruptura permanente a los acuerdos mostrando la fragilidad de la paz y la complejidad de la reconciliación nacional, haciendo un país casi inviable. Con el Cauca ningún gobierno ha podido.
Las medidas para abordar la crisis humanitaria hace agua ante el control político y militar de los grupos al margen, que están afincados en esa región por donde pasan ríos coca y armas.
La política de “paz total” naufraga por la desconexión entre estrategias y abandono de las políticas de seguridad. Todo quedó en retórica con oscuros comisionados de paz, el de gafitas y el actual. El planteamiento del presidente de que su gobierno sería " el gobierno de la vida y de la paz” quedó en un aviso, porque el cambio que esperaba el país de Colombia “potencia mundial de la vida” está minada. Sus ministros no tienen iniciativa y Petro no los escucha. Lo exitoso del presidente se van a pique con la inseguridad. Por nuestro país, por nuestros ciudadanos ojalá logremos algo.
Nota: Con la chatarra oficial muchos salen de la pobreza. Alcaldía y ahora el Acueducto.












