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Lunes 17 de marzo de 2025 - 12:26 AM

Optimismo

Mucho se puede hacer por Santander, proyectos que son viables y son rentables no tanto económicamente, sino también (con el tiempo más rentables y benéficos) como las Misiones Educativas. En el siglo XIX en Santander, hubo las Misiones Alemanas que sirvieron para formar muchas generaciones y permitieron el desarrollo de oficios.

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Hay muchas ideas para desarrollar una región. En Santander tenemos siete provincias y cada una tiene necesidades urgentes, de mediano y largo plazo. Tenemos una fundación, ProSantander, dirigida por una excelente y preparada persona. Fundación que tiene muchos objetivos, entre esos: “contribuir al desarrollo sostenible del departamento a partir de una visión a largo plazo que beneficie a todos los ciudadanos”

Mucho se puede hacer por Santander, proyectos que son viables y son rentables no tanto económicamente, sino también (con el tiempo más rentables y benéficos) como las Misiones Educativas. En el siglo XIX en Santander, hubo las Misiones Alemanas que sirvieron para formar muchas generaciones y permitieron el desarrollo de oficios.

Traer extranjeros para que formen a nuestros jóvenes en tantos oficios y diferentes tecnologías. Arquitectos, filósofos, tejedores japoneses, agricultores, constructores, elaboradores de queso, científicos, etc., que nos ayuden a tener una nueva visión del mundo.

Diseñadores de nuevas construcciones como los japoneses, diseñadores de aldeas. Soñar en grande ahora que el turismo produce ingresos de más de 40 billones pesos al país, un renglón más rentable que el carbón.

Traer misiones para diseñar en Bucaramanga y en otras regiones parques como por ejemplo, un parque japonés para mejorar nuestra calidad de vida. seguir soñando en un país donde la inteligencia se aprecie.

Traer peruanos para que enseñen a construir terrazas a nuestros campesinos en este quebrado y difícil departamento.

Hay en el mundo mucho conocimiento y mucha experiencia para no aprovecharla en agricultura, apicultura, ganadería, construcción de caminos. Nuevas arquitecturas para nuevas estéticas.

Abrir misiones que le permitan a nuestra mente unas nuevas maneras de relacionarnos con el mundo.

Convocar embajadas, universidades, nuestros investigadores para que nos ayuden en está búsqueda tan necesaria e importante en estos momentos.

Acordarnos que este departamento a finales del siglo XIX y principio del XX, tuvo una época de florecimiento en empresas, cervecería, tejidos, exportación de sombreros, café, lana (había tejedores), trigo, molinos. Hay que recuperar esa agricultura que luego se despreció y los molinos quedaron como viejos sueños con sus fantasmas. Hagamos reflexión y construyamos este pedazo de país.

Que ProSantander lidere este cambio y planifique esa ruta que hoy y siempre se ha propuesto.

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