El panorama para los consejeros de juventudes en el país no es alentador. Esta instancia pasó de más a menos desde su posesión. En Santander hay 87 municipios, de los cuales, el 65% de los consejos de juventud están activos.
Publicado por: Cristian Rolando Gómez
A finales del año 2021, el 5 de diciembre, se realizaron por primera vez en la historia de nuestro país las elecciones de consejeros municipales de juventudes, marcando un hito para la democracia latinoamericana en términos de participación juvenil. Más de 12 millones de jóvenes, entre 14 y 28 años, estaban habilitados para votar, pero tan solo 1,2 millones acudieron a las urnas. Como resultado, fueron electos 10.824 consejeros municipales y distritales en Colombia, pertenecientes a movimientos independientes, partidos políticos y organizaciones juveniles.
¿Su función? Representar a los jóvenes ante sus entes territoriales y ejercer control social sobre las políticas públicas y decisiones que los afectan. Existen tres niveles dentro de los consejos de juventud: el consejo municipal, elegido por todos los jóvenes entre 14 y 28 años de cada municipio para un período de cuatro años; los consejos departamentales, conformados por delegados de los consejeros municipales con un período de un año; y el consejo nacional, integrado por 47 miembros de todo el país, delegados por departamentos, distritos especiales y curules especiales (víctimas, campesinos, indígenas, raizales y LGBTIQ+), también por un período de un año.
El panorama para los consejeros de juventudes en el país no es alentador. Esta instancia pasó de más a menos desde su posesión. En Santander hay 87 municipios, de los cuales, el 65% de los consejos de juventud están activos. Muchos jóvenes han renunciado o abandonado su curul debido a diversos factores, entre ellos, la falta de compromiso y conocimiento por parte de la mayoría de las alcaldías sobre el Estatuto de Ciudadanía Juvenil, Ley 1622 de 2013, modificada por la Ley 1885 de 2018, que regula esta instancia de participación política y social. A esto se suma la ausencia de políticas públicas de juventud.
El pasado 11 de marzo se eligieron, a través de siete asambleas provinciales, los 15 nuevos delegados del Consejo de Juventudes de Santander, con la participación de 42 de los 87 municipios. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos de la Dirección de Juventudes de Santander, no se logró una mayor intervención, reflejando el debilitamiento del sistema de juventudes en el país.
El panorama a nivel nacional es similar. En pocos meses, el 19 de octubre, se llevarán a cabo, por segunda vez, las elecciones de los consejos municipales de juventud. Esperemos que todos los jóvenes santandereanos se animen a participar y contribuir al desarrollo de nuestra sociedad. Y que las instituciones del Estado presten un respaldo sólido a estos procesos juveniles.











