El trabajo sigue siendo un espacio de explotación para millones de personas, y un lugar donde persisten los estereotipos de género que siguen limitando las oportunidades, ingresos y trayectorias de las mujeres.
Hoy se conmemora el Día Internacional del Trabajo. La fecha recuerda la huelga nacional de Chicago en 1886, brutalmente reprimida por exigir algo tan básico como una jornada laboral de ocho horas.
Aunque mucho se ha avanzado desde entonces, el trabajo sigue siendo un espacio de explotación para millones de personas, y un lugar donde persisten los estereotipos de género que siguen limitando las oportunidades, ingresos y trayectorias de las mujeres.
Además del acoso sexual o las prácticas ilegales como pedir pruebas de embarazo, muchas mujeres enfrentan violencias más sutiles, pero constantes. Para entender cómo se manifiestan en el día a día, pedí en redes sociales que me compartieran sus experiencias. Esto fue lo que me dijeron:
—“En mi primer día de trabajo en un restaurante, el dueño me dijo que me abriera más el top si quería ganar propinas. Yo tenía 18 años, él 50”.
—“Me dijeron que si quería ascender debía alisarme el pelo, porque ‘con esos pelos no iba a ninguna parte’. Mi jefe era calvo”.
—“Después de presentar los estados financieros de una obra de 400 millones de dólares, pregunté si me podía retirar. Uno respondió: ‘salvo que te quieras subir a la mesa a hacernos la danza del vientre’. Era mi mentor”.
—“Este puesto requiere muchos viajes a países donde hace calor. ¿Cómo te vestirías en esas ocasiones?”, preguntaron dos hombres en una entrevista para asesora en política pública.
—“No te esfuerces tanto, las mujeres en el trabajo son como los yogures: tienen fecha de expiración”.
—“El poder no es para las mujeres. Ahora crees que lo quieres, pero cuando tengas pareja y familia, vas a querer tranquilidad”. No le dieron el ascenso, pese a llevar cinco años en el cargo.
—“Eres tan inteligente que pareces hombre”.
—“Debes bajarle al nivel de tu inteligencia para no incomodar a los clientes (casi todos hombres)”, le dijeron a una curadora de contenidos.
Estas frases, por comunes, no son menos graves. Que este Día del Trabajo nos sirva para preguntarnos qué normalizamos en nuestros entornos laborales. Porque el talento no tiene género, ni fecha de vencimiento.












