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Martes 27 de mayo de 2025 - 07:48 AM

Café: lo viví, no me lo contaron

La caficultura en Santander, de la cual fui testigo de excepción, es de arraigo familiar y de trabajo colectivo que se hereda por generaciones.

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Vanguardia destacó recientemente que el café en Santander es unos de los principales dinamizadores de la economía en 2024 y entraría al “top cinco” de departamentos con mayor área y producción.

Tuve la fortuna y el privilegio de conocer la cultura cafetera sobre los años 80. Mi vocación, gusto y conocimiento por la agricultura la gané porque mi padre era propietario de una finca cafetera en Rionegro (Santander). Decidí acompañarlo, realizando un programa sobre administración de fincas cafeteras en la “Fundación Manuel Mejía” en Chinchiná (Caldas). Tenía 20 años y ahí fue mi real “destete” de la “casa mama”.

Quiero hacerle un homenaje al café y a las familias santandereanas que, por generaciones, han cultivado este arbusto, que en épocas de floración pereciera que nevara en los cafetales. ¡Es hermoso! Su aroma es atractivo no solamente al olfato humano, sino a las polinizadoras naturales, las abejas, que ayudan en parte a fecundarlo y a mantener vivo el planeta. La polinización es considerada como un factor importante en la seguridad alimentaria.

La caficultura en Santander, de la cual fui testigo de excepción, es de arraigo familiar y de trabajo colectivo que se hereda por generaciones, en donde las familias, a pesar de sus limitaciones en educación y servicios, viven felices, agradecidas y se distinguen por ser laboriosas, perseverantes y orgullosas de su labor. Allí florece la esperanza.

Un actor fundamental son los chapoleros (recogedores de café); hombres y mujeres que conocí y compartí en los surcos, en donde su trabajo determina el éxito o el fracaso de una cosecha. Su trato es y debe ser respetuoso y de reconocimiento permanente por su labor. Son itinerantes y conocen el país más que cualquiera de nosotros. En los surcos ríen, cantan y reina la fraternidad. Son unos verdaderos aventureros, contadores y hacedores de historias de vida, que no están escritos en ningún libro.

El gran reto, como quizás existe en la economía rural, es el relevo generacional, donde los jóvenes buscan en las ciudades mejores oportunidades de educación y trabajo.

El café representa el 15 % del PIB nacional y más de 540.000 familias obtienen su sustento en esta actividad. Al 2024, Santander cuenta con 55.698 hectáreas dedicadas al cultivo de café, sostenidas por alrededor de 33.734 familias.

IMPORTANTE: hace 300 años se cultiva café en Colombia. El primer cultivo documentado data de 1730 en San Gil y El Socorro. Saludo en la eternidad a don Pedro, mi mentor.

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