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Martes 19 de agosto de 2025 - 01:00 AM

De la reacción a la planeación: Bucaramanga necesita un nuevo modelo de seguridad

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A pesar de la militarización ordenada por la Alcaldía de Bucaramanga, el municipio se sitúa por encima de ciudades como Bogotá y Medellín en el promedio de homicidios por cada 100.000 habitantes, según información del Ministerio de Defensa. Tal como lo hemos venido señalando, los estudios sobre medidas como la militarización, las restricciones a la movilidad y la encarcelación como política pública evidencian que el costo es muy alto en comparación con su escasa efectividad. Si a lo anterior sumamos que es imposible que un Estado enfrente de manera simultánea la corrupción, el narcotráfico y la violencia, tal como lo afirma el investigador Benjamín Lessing, surge la pregunta: ¿qué podemos hacer para mejorar la seguridad del área metropolitana de Bucaramanga?

Como primer punto, es necesario reconocer que la violencia que atraviesan las ciudades Latinoamericanas tiene raíces estructurales: la pobreza, la desigualdad y los diseños urbanos sin planeación promueven el crimen. La debilidad institucional y la corrupción son aliados estratégicos de estructuras globalizadas delincuenciales, que exigen un esfuerzo transnacional. Los Estados deben trabajar de manera mancomunada, sin importar ideologías ni intereses políticos, asumiendo la seguridad como una política pública transversal.

A pesar que se requieren acciones que trascienden lo local, es posible planificar medidas desde la región metropolitana que impacten la seguridad, muchas de ellas sustentadas en el urbanismo y en la gestión de lo cotidiano. La importancia de contar con un alumbrado público de calidad, unido a un buen diseño de espacios peatonales, facilita el principio del “ver y ser vistos”. La Teoría de las Ventanas Rotas nos enseña que un espacio público desordenado y sucio, que transmite la percepción de abandono —como ocurre en las estaciones de Metrolínea—, fomenta conductas antisociales y delictivas. De igual forma, el uso de tecnología y datos bajo un modelo predictivo permite implementar estrategias como el Patrullaje Orientado a Problemas (POP), que concentra la prevención en zonas y personas de alto riesgo en lugar de recurrir a grandes redadas en la calle, cuya efectividad suele ser limitada.

Finalmente, conviene considerar experiencias internacionales que pueden servir de referente. Entre ellas, el Modelo de Vigilancia Policial de Precisión creado por la Universidad de Cincinnati, que se fundamenta en principios como la prevención del crimen basada en evidencia desde un observatorio de seguridad, apoyado en sistemas geográficos que permiten mapear delitos, asimismo, la Mesa Ciudadana de Seguridad y Justicia en el municipio mexicano de Tampico, que logró reducir los homicidios mediante la toma de decisiones en espacios de diálogo entre fiscales, empresarios, policías y comunidad en general, demostrando que la planeación y la construcción de confianza, transparencia y el trabajo articulado son claves para enfrentar la inseguridad que viven los bumangueses.

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