Muchos jóvenes miran la política como algo ajeno, un ruido de fondo que no les afecta… hasta que los alcanza. Por eso vale la pena recordar lo vivido en los últimos tres años, porque quien desconoce su historia está condenado a repetirla. Y esta no es solo la historia de Gustavo Petro, sino de todo el combo que lo rodea: los que mueven hilos económicos, los que maniobran en la política y los que e guardasen el dinero. Es cierto que muchos ciudadanos, incluso jóvenes, apostaron con esperanza por un cambio tras los abusos de gobiernos anteriores. Pero la ilusión se ha ido diluyendo entre desplantes diplomáticos, episodios oscuros.
Por esto recordemos En una carta pública, el excanciller Álvaro Leyva acusó al presidente Gustavo Petro de problemas de drogadicción, recordando que en un viaje oficial a París desapareció dos días, episodio que —según él— confirmaría su consumo de drogas. Sostuvo que retrasos, ausencias y compañías cuestionadas son parte de un patrón, y que personas cercanas han expresado preocupación por su salud mental. También pidió apartar a Armando Benedetti, Laura Sarabia y el presidente de Ecopetrol, acusándolos de aprovecharse de su situación.
El viaje de Gustavo Petro a China, donde Colombia se unió a la Iniciativa de la Ruta de la seda estuvo marcado por incidentes diplomáticos. Álvaro Leyva relató que Petro se bloqueó en un banquete con Xi Jinping al no poder hablar del metro de Bogotá. En el avión presidencial no cupo Laura Sarabia y debió viajar en vuelo comercial, evidenciando fracturas internas. La comitiva generó polémica por la presencia de Armando Benedetti y de la hija menor del presidente, Antonella Petro. Entre acuerdos estratégicos, desplantes y caos logístico, el viaje quedó más en la memoria por las controversias que por sus logros.

Las críticas se intensificaron cuando, tras asistir a la posesión de Daniel Noboa en Quito, Petro se trasladó a Manta, Ecuador, donde permaneció dos días aislado en una casa de lujo, según el ministro del Interior ecuatoriano.
Presidencia habló de “agenda privada” sin detalles. Fuentes afirman que en estos viajes lo acompañan facilitadores de drogas y mujeres en supuestos “festines privados”, alimentando dudas sobre su conducta y capacidad de gobierno.
Gustavo Petro interrumpe en pleno horario triple A, ocupando todos los canales nacionales con sus extensas y erráticas alocuciones. Antes eran las interminables reuniones públicas del Consejo de Ministros —largas, incongruentes y, según expertos, cargadas de datos falsos, amenazas a diestra y siniestra generando controversias en la sociedad pero que la izquierda interpreta, de las que se desprenden hechos muy lamentables—. Hoy, debemos lamentar la muerte de Miguel Uribe Turbay después de un largo sufrimiento. Una esperanza perdida que debería dilucidarse en las próximas elecciones. ¿Y ahora quien podrá defendernos?, no Chapulín, nos toca a nosotros.











