Esta semana será, durante años, punto de referencia pues en ella, junto a la reunión de Alaska celebrada el pasado 15 de agosto entre Trump y Putin, se protocolizará el nuevo reparto del mundo y, silentemente, se sepultará lo acordado en Yalta (Crimea) entre el 4 y el 11 de febrero de 1945 por las grandes potencias vencedoras de la II Guerra Mundial, E.E.U.U., U.R.S.S. y Gran Bretaña, actualizado en 1989 por la caída del muro de Berlín.
¿Nuevo reparto del mundo? Si. La citada reunión de Trump y Putin, que se disfrazó que era para pactar la paz en Ucrania, realmente fue para acordar un nuevo reparto del mundo pues lo decidido en Yalta en 1945 quedó desueto por el giro de los tiempos y los cambios geopolíticos y geoeconómicos. Por eso la pequeña reunión que días después se hizo en la Casa Blanca, a la que cual colegiales sumisos asistieron algunos gobernantes de Europa, fue solo para informarles lo decidido. Las reuniones de esta semana complementarán a la de Alaska.
La primera empezó anteayer 31 de agosto en Tianjin (China), es la Cumbre de la Organización de la Cooperación de Shanghái (OCS), para establecer en ella una estrategia de desarrollo 2026 – 2035, la seguridad nacional, integración económica, reforma de la gobernanza mundial. A ella asisten cerca de 30 gobernantes de países tales como China, Rusia, India, Irán, Turquía, Bielorrusia, Egipto, Kazajistán, y el secretario general de la ONU.

Además, mañana miércoles 3 de septiembre, se celebrará en Pekín el 80 aniversario del final de la II Guerra Mundial. En la tribuna de honor estarán Xi Jinping, Vladimir Putin, Kim Yong-un, los presidentes de Irán, Birmania, Pakistán, Cuba, Bielorrusia y varios mandatarios del Sudeste asiático.
Del 3 al 6 de septiembre se realizará en Vladivostok (Rusia) el Décimo Foro Económico Oriental, al que concurrirán gobernantes de cerca de 70 países de Lejano Oriente, encabezados por Vladimir Putin y Xi Jinping, para hablar de cooperación, paz, crecimiento, tecnología y prosperidad en el Lejano Oriente.
Mientras en Yalta, en 1945, se reunieron los gobernantes de las grandes potencias de entonces, E.E.U.U., Unión Soviética y Gran Bretaña, hoy hay un nuevo orden mundial y sus cabezas son E.E.U.U., China, Rusia e India. ¿Europa?
Solo juega un papel secundario, sus gobernantes son opacos. ¿Y el resto del mundo? Escasamente somos zonas de influencia, como lo fuimos en la servilleta de papel que en Yalta, en 1945, subrepticiamente Churchill le pasó a Stalin, en la que constaba qué porcentaje del planeta le correspondía a cada potencia. Para el siglo XXI, ya se jugaron los dados.










