El gobierno de Gustavo Petro ha utilizado el gran poder del Estado para satanizar la industria de los hidrocarburos y señalarla de ser una actividad “de la muerte”. Al mismo tiempo, el Gobierno se aprovecha de los enormes recursos que genera esta industria para exprimir a Ecopetrol y aumentarles el precio a los combustibles que usamos todos los colombianos, incluidos los más pobres.
La pésima política energética de Petro ha llevado a que el galón de gasolina aumente de $9,200 pesos en agosto de 2022 a $16,300 en septiembre de 2025, casi un 80% en tres años. En paralelo, y de acuerdo con Campetrol, las importaciones de gas aumentaron 166% en 2024, mientras la producción cayó 9%, esto sumado a que en los últimos diez años las reservas probadas de gas natural han caído un 57%.
La paulatina destrucción de la soberanía energética de Colombia tiene al país importando el 17% del gas que consume, y advierte Naturgas, que de no aumentarse la exploración, la dependencia del gas importado podría superar el 50% de la demanda nacional para el 2029.
Los efectos de estas medidas afectan directamente a la población. En un reciente boletín la subdirectiva de la Unión Sindical Obrera del corregimiento El Centro en Barrancabermeja, señaló su “profunda preocupación frente a los recortes presupuestales que Ecopetrol viene aplicando en el rubro de inversión de este campo, situación que ya se refleja en el retiro de varios equipos de operación”. Agregan que estos recortes “no solo afectan la producción del campo, sino que también generan consecuencias sociales y laborales de gran alcance: desempleo, deterioro en la calidad de vida de las familias y un fuerte impacto en la economía local y regional”.
Con este panorama no es aventurado avizorar protestas en estas comunidades pues existe un vínculo y una dependencia real de la industria petrolera. El boletín de la USO – Centro, se suma a las recientes declaraciones del presidente del sindicato Cesar Loza, ya registradas en esta columna, en las que crítica la política energética del Gobierno nacional abogando por fortalecer el negocio original de Ecopetrol y por nuevos hallazgos de petróleo y gas.
El próximo 11 de septiembre se realizará en Barrancabermeja un foro sobre transición energética entre trabajadores y directivas de Ecopetrol. Es de esperar que en este escenario la USO plantee un debate de fondo sobre el negocio principal de la compañía, reivindique su origen y respalde las justas peticiones de los trabajadores y sus comunidades en lugar de plegarse a la política oficial que está llevando al país a retroceder en su soberanía energética y a caer en el abismo de la dependencia importadora.












