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Domingo 07 de septiembre de 2025 - 01:00 AM

A los ‘Trumpicones’, con lamento boliviano

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El jueves anterior, la selección Colombia dirigida por el técnico argentino Néstor Lorenzo consiguió tiquete en primera clase para tomar un avión que nos lleve, el año entrante, con rumbo al mundial que se va a disputar en Estados Unidos, México y Canadá. Los nuestros no van a tener que pagarle a ningún coyote para que les ayude a atravesar el muro fronterizo que divide a dos países organizadores de varios mundiales de fútbol en su casi centenaria historia. Sin embargo, el camino para llegar a la cita orbital no fue fácil. El onceno cafetero tuvo que soportar momentos difíciles y seis fechas sin ganar un solo partido por eliminatorias sudamericanas, lo que llevó a muchos especialistas en la materia a opinar que Lorenzo debía dejar la dirección técnica de nuestro combinado patrio. Parece que, por momentos, perdemos la memoria y olvidamos con facilidad que, gracias a él y a José Pékerman, fuimos a dos mundiales seguidos: Brasil 2014 y Rusia 2018.

Además, con Lorenzo manejando esta flota de buenos jugadores, le ganamos a Brasil y a los argentinos durante la eliminatoria; también derrotamos a España y a Alemania en juegos programados por la FIFA.

Que yo sepa, los cuatro han sido campeones del mundo, ¡por si acaso! A veces nos convertimos en jueces y magistrados de la verdad, pontífices de un deporte que a todos nos gusta y apasiona, pero se nos va la mano. También predecimos unos fracasos por anticipado, como si fuésemos Nostradamus y encendemos antorchas para incendiar todo a nuestro paso. Mejor dicho: ¡nos pasamos de calidad!

En otros países quedan encantados con nuestros jugadores. Si no, miremos los casos de Richard Ríos y de Jhon Arias, quienes dejaron una huella imborrable en el balompié brasileño y tanto los hinchas del Palmeiras como del Fluminense los ovacionaron cuando se dieron a conocer sus traspasos a las ligas de Portugal y de Inglaterra.

Los seguidores del Bayern de Múnich beben litros de cerveza como yeguas amarradas al sol y deliran con el fútbol de Lucho Díaz.

En México, ni qué decir de los hinchas del León, quienes viven enloquecidos con el talento de James Rodríguez y aquí lo miramos como un gatito. Al capitán de la selección, la camiseta de su país lo transforma desde que jugaba en la sub-20.

Según los estadígrafos, el volante cucuteño es el goleador histórico de Colombia en las eliminatorias mundialistas, con la no despreciable suma de 14 goles y acumula 30 anotaciones durante 117 partidos vistiendo la tricolor nacional. Además, ha jugado 55 partidos con nuestra camiseta rumbo a los mundiales y ha clasificado en tres ocasiones, ¡nada mal!

Cierto es, que a este mundial se clasificó a los ‘Trumpicones’ o a los trompicones, para que no se moleste Mr. Trump; pero, al fin y al cabo, se logró el objetivo.

Que esto último no suene a conformismo, pero ¿qué estaríamos diciendo si no se hubiese logrado? Hoy hablaríamos de deportar a Lorenzo y extraditaríamos a los muchachos que defienden con orgullo nuestra bandera.

Queda el último partido en Maturín ante Venezuela, equipo que debe ganar para madurar su esperanza de ir al repechaje, mientras que Bolivia debe derrotar a Brasil en El Alto y esperar a que Colombia derrote a la selección patriota, la que cuenta entre sus filas con un viejo conocido nuestro: el volante Leonardo Flores.

¡Cuánto añoran los bolivianos a su equipo del 93! Ese que le ganó a uruguayos y a brasileños para conseguir el tiquete directo a Estados Unidos; ya no tienen más ‘diablos’ Etcheverry, ni ‘Truccos’, ni ‘Chocolatines’ Castillo, ni siquiera un ‘Platini’ Sánchez. Ahora son simplemente un ‘Lamento Boliviano’, una sombra que deambula sin rumbo por Suramérica; son una selección de ‘Enanitos Verdes’ mientras que nosotros estamos aquí borrachos y locos con la clasificación. Y si no, pregúntenle a Dayro Moreno. A disfrutar porque estamos en el mundial y nadie nos regaló nada. Hasta la próxima.

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