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Domingo 07 de septiembre de 2025 - 01:00 AM

Reactivación del fracking

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La gran mayoría de los candidatos presidenciales están de acuerdo con la reactivación del fracking. Esta técnica, que fue satanizada, cada vez gana más adeptos gracias a una mejor comprensión de su funcionamiento. Su desarrollo en el mundo lleva más de tres décadas y las alertas catastróficas que algunos preveían no se han materializado. Es una insensatez insistir en prohibir la ciencia y la innovación en la extracción de recursos no renovables.

Mientras que Colombia lleva 17 años dudando si hacer uso de esta tecnología, Estados Unidos y Argentina han generado una impresionante transformación económica, social y ambiental. En contraste, Colombia ha perdido su autosuficiencia energética, importa gas que, paradójicamente, produce EE.UU. usando fracking, su precio se ha disparado, las emisiones de carbono aumentan y el país sigue estancado. Ni qué decir de lo que ocurre en las regiones productoras. La pregunta no es: ¿sí o no al fracking? La pregunta es: ¿cómo reactivar el fracking? Acá algunas ideas:

Primero, debe haber una fuerte presencia de la fuerza pública en la zona. No solo en su función de garantizar la seguridad, sino también de mejorar la infraestructura a través de ingenieros militares. Segundo, hay que hacer inversiones anticipadas en la zona de influencia. Puerto Wilches requiere agua potable y un mejoramiento de las vías de acceso, para lo cual hay que avanzar en estudios y diseños. Las comunidades son los principales socios. Tercero, se debe hacer un censo del tejido productivo local, fortalecer sus capacidades y darle prioridad en la contratación.

Cuarto, la transparencia y participación ciudadana no solo deben garantizarse en la extracción de los recursos sino también en el gasto y la inversión de las regalías y demás ingresos que se generen. Quinto, las inversiones deben permitir generar capacidades para la diversificación y sofisticación económica en la región. Hay que velar por la inserción en los encadenamientos productivos. Se requiere fortalecer el talento humano local y ahorrar para la etapa post fracking. Sexto, se debe planear la capacidad de acogida de nueva población, particularmente en términos de servicios públicos (salud, educación, vivienda, etc.). Séptimo, la comunicación y la pedagogía sobre la técnica y sus efectos deben ser permanentes. Urge construir confianza entre los actores.

Estas ideas no son nuevas. La Carta de los Recursos Naturales, presentada por primera vez en 2010 por el Natural Resource Governance Institute (NRGI), establece un marco integral sobre cómo gestionar adecuadamente la riqueza proveniente de recursos no renovables. Santander tiene la oportunidad de convertirse en el Texas o el Neuquén colombiano, dos casos de éxito. ¿Preferimos el miedo y la parálisis o la esperanza y la acción para construir un país y un departamento próspero, sostenible e incluyente?

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