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Columnistas
Martes 09 de septiembre de 2025 - 01:00 AM

Colombia es mundial

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La selección Colombia, juega hoy en Venezuela su último partido de eliminatorias, al mundial 2026. El encuentro no tiene la presión de una clasificación. Será un partido para reflexionar sobre la portancia que representa para el tejido social; unas realidades al margen de la euforia por el regreso.

Cada integrante de la selección encarna lo que somos, y en últimas lo que perseguimos en lo individual: su técnico, sentado por años, cómo una sombra de Pekerman. Aprendió en silencio y dio el paso firme cuando la historia lo llamó a estar en primera fila. Acaso no es eso lo que nos ha tocado como país, en estos últimos tres años?. La entereza de Ospina al reconocer que su tiempo de retiro está cerca, con la envidiable convicción del deber cumplido, es un mensaje a tanto político atornillado en las sillas del poder, mientras insisten respirar artificialmente con la ayuda de una bala de oxígeno; la resiliencia de Richard Ríos para escapar con un balón en la mano de las “garras” de la delincuencia, que le hablaba al oído en sus años de adolescencia; es la segunda oportunidad que nos damos como país, al pasar la página de una violencia que Escobar y sus sicarios sembraron; la sonrisa joven del arquero santandereano Kevin Mier cuando camina por la cancha y respira al futuro; es la foto del humilde campesino que a pesar del abandono sigue sonriendo en su huerto, cuando la tierra le regala un fruto.

La perseverancia de James por trabajar día y noche desde el mundial de Brasil, con el solo anhelo de volver a ser el mismo que ilusionó a todo un país, es el reflejo del empresario que se levanta todos los días; en medio de la quiebra, los sobregiros, los balances a pique - y saluda al cliente con un “muy buenos días”, la humildad de Dayro al aceptar la convocatoria, cuando sus 40 años de edad le cobran factura en cada pase, en cada jugada de gol, aceptar a pesar de haber sido maltratado, olvidado, ignorado en los mejores años de su juventud por una “rosca” que se pasea impune, es el grito de una generación de buenos políticos que por ejemplo en Bucaramanga, fueron desterrados por atreverse a expresar libremente sus ideas, pero siguen en cada día electoral acudiendo a las urnas, defendiendo en el voto sus convicciones, a pesar de que los “jefes” políticos de turno, en su momento les hubiere soltado la mano.

Colombia no solo es mundial, también es: paciencia, entereza, resiliencia, sonrisa, entusiasmo, humildad y perseverancia.

Nota: Señor alcalde de Bucaramanga, señora directora del Instituto Municipal de Cultura y Turismo: recuerden que el Teatro Peralta sigue en cuidados intensivos.

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