Hagamos una distinción entre dos situaciones que hoy día se relacionan y se confunden: ser personas sociables, que interactúan con amigos, vecinos, familiares e incluso con desconocidos, o ser personas que dan y reciben señales de reconocimiento en la virtualidad, redes sociales o cualquier publicación digital al alcance de quienes acceden a internet. Porque no es lo mismo la interacción entre seres humanos a través de lo presencial, que la interacción con los demás a través de ese “personaje” en el que nos convertimos cada vez que alimentamos un imaginario propio o colectivo en la virtualidad.
Esta distinción no tiene como fin criticar la existencia de los perfiles virtuales en las redes sociales. Por el contrario, se trata de identificar lo que la virtualidad le puede ofrecer al contacto real y viceversa, teniendo en cuenta que desde hace varios años ambos escenarios, el de internet y el de lo presencial, se fusionaron sin que nos diéramos cuenta, llegando al incluso al escenario de la identidad.
El tema de la identidad se ha vuelto más dinámico desde que la interacción en redes sociales y plataformas de internet posibilitan la aparición y el encuentro de forma virtual entre personas, personajes, situaciones y lugares, dando paso al crecimiento de una conciencia colectiva que, por lo general, tiende a saturar la mente de cualquier persona que encuentra su ciudad y gran parte de lo que hay en ella abriendo su teléfono celular y dirigiéndose a las aplicaciones más populares de internet. Allí, en medio de todo tipo de contenidos, se ubica en alguna calle, plaza, parque o establecimiento donde cierto acontecimiento la hace, aparentemente, estar más activa que nunca. La ciudad se vuelve otra protagonista de la virtualidad y aquí nace una peligrosa invitación a conformarse con esta versión y a no recorrerla físicamente. Entonces, el contacto y su versión de realidad es desplazado por el fingir, ese que está disponible y que hace parte de cualquier aparición en la web como si se tratara de otro perfil más de la virtualidad, haciendo que muchos reduzcan su deseo de relacionarse con lugares claves en el pasado y presente de Bucaramanga.
Una iniciativa que invita a recorrer y conocer Bucaramanga, más allá de la virtualidad, es la Semana del patrimonio: un evento que celebra, rescata y le da valor a la memoria colectiva. Desde el 22 de septiembre hasta el 3 de octubre.
Usted puede conocer una parte de la historia de nuestra ciudad en medio de exposiciones, conferencias, exposiciones y reinauguraciones de lugares claves en la historia de Bucaramanga. Consulte su programación en las redes sociales del Instituto Municipal de Cultura y Turismo y asista de manera presencial.












