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Columnistas
Viernes 26 de septiembre de 2025 - 01:00 AM

El delegado de Palestina

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Hay conductas que producen pena ajena, por cuanto no siendo realizadas por nosotros hace que nos avergoncemos por lo absurdas y ridículas que terminan siendo y eso es lo que nos pasó con la reciente alocución de nuestro presidente ante la Organización de Naciones Unidas.

Afortunadamente la sala estaba relativamente vacía y por ejemplo la delegación americana resolvió retirarse ante el ataque grosero y anti diplomático con que se refirió al presidente Trump de quien dijo toda clase de barbaridades, sin el más mínimo respeto ni consideración.

Asombró además cómo nuestro presidente pareció más un delegado del Estado palestino pues siempre actuó en defensa de ese territorio reclamando una acción conjunta de los ejércitos del mundo para acabar con lo que llamó enfáticamente el genocidio de la Franja de Gaza.

Dijo otra perla, cuando se refirió al tren de Aragua, al que negó su naturaleza como grupo terrorista, llamándolo simplemente una banda delincuencial sin peligro alguno para la sociedad, agregando además que el ataque a las lanchas rápidas que transportando droga habían salido de Venezuela, era un crimen contra la juventud, pues eran unos jóvenes inocentes que iban simplemente de excursión recreacional.

De Colombia no habló más de tres o cuatro minutos de los 45 que usó en su alocución; el resto lo usó para atacar al presidente Trump, para defender la descarbonización y a hablar de una paz, de aquella que en su propio país le ha resultado un absoluto fracaso y que piensa que al llevarla a las galaxias va a resultar la paz infinita que todo el mundo desea.

Siempre hemos creído que la paz como él la maneja le ha permitido a la guerrilla reorganizarse y avanzar en la toma de territorios, hasta el extremo que un muy importante sector de regiones rurales colombianas está dominado por las guerrillas y el narcotráfico.

Se puso de manifiesto el odio que siente hacia el gobierno norteamericano y el presidente Trump olvidándose, o quizás haciéndolo a propósito, de que esos modelos de alocución pueden terminar perjudicándonos a todos los colombianos, tan seriamente como puede suceder en nuestras relaciones diplomáticas inicialmente y luego en las comerciales, teniendo en cuenta que es nuestro mejor comprador y nuestro mejor vendedor y el que apoya al Estado con el suministro del material que nos facilita la lucha contra el narcotráfico y de paso con las organizaciones rebeldes que insistimos, deben estar felices, pues ahora podrán actuar más libremente porque va a ser más difícil repelerlos por la debilidad del ejército.

La conducta presidencial nos perjudica enormemente y nosotros sin reaccionar sentimos cómo estamos gobernados por un personaje absolutamente nocivo para el desarrollo del país.

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