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Domingo 05 de octubre de 2025 - 01:00 AM

¿Hacia un desastre insalvable?

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“La semana pasada estuve tres días en Bucaramanga y, ciertamente, sí que se necesita con urgencia un administrador de lo que queda de ciudad. Bucaramanga ya no es la de los parques y mucho menos la bonita, ya está muy lejos de serlo, sucia, abandonada, espacio público a disposición de vendedores informales, vías como parqueo indiscriminado, del tráfico ni hablar, no hay transporte público eficiente, cero educación cívica, transporte informal por doquier, en fin, ¡eso fue lo que vi y respiré!”.

El párrafo anterior hace parte de una conversación por chat entre un grupo de amigos. Lo escribió un colega que hace cinco años, en plena pandemia, decidió ir a probar suerte en otro país. Su lamento es justo lo que, quienes echamos raíces en esta capital, pensamos a diario sobre lo que vemos, oímos y olemos, es tema de profundas reflexiones en tertulias espontáneas, de sesudos encuentros entre importantes mujeres y hombres en espacios abiertos de conversación ciudadana, de charlas, foros, columnas de opinión, editoriales, artículos de prensa, notas de radio y televisión, contenidos en redes sociales y, sin embargo, pareciéramos ir en contra de la corriente, avanzamos dos metros para devolvernos tres y, lo más preocupante, lo que tendría que unirnos a todos los bumangueses se lo estamos dejando a la clase política, que sabe hacer muy bien la tarea, mientras desenredamos la madeja de tener que elegir, atropelladamente, una alcaldesa o un alcalde.

Extrañamos administraciones que sucedieron hace tres décadas las cuales, en periodos más cortos, de dos años, hicieron muchísimo más que sus sucesores, que tuvieron tres y cuatro, paulatinamente, para acabar -la mayoría- enredados en procesos judiciales que terminaron destituyéndolos, principalmente, por hechos de corrupción. Temas como la movilidad, las basuras, el centro de espectáculos, los intercambiadores, el sistema de transporte masivo, la semaforización, y un largo etcétera, se reciclan constantemente, para no hablar del distanciamiento tácito, corrosivo y necio de cuatro municipios conurbados que, literalmente, se dan la espalda.

La muestra está en la presentación, el jueves pasado, del informe de calidad de vida preparado por Bucaramanga Metropolitana Cómo Vamos, en el que solo estuvo presente el anulado alcalde de Girón, Campo Elías Ramírez, mientras que sus colegas de Floridablanca y Bucaramanga enviaron emisarios, y el de Piedecuesta no llegó. Son 301 indicadores que les sirve como insumo para mejorar sus administraciones, no son una evaluación, pero eso no les importa.

Les afana a los encargados, volviendo a Bucaramanga, cómo deshacer en quince días lo poco que el alcalde saliente hizo. Termino con la frase que nos dejó, en el chat, el amigo migrante: “para qué sigo enumerando el insalvable desastre que han hecho nuestros gobernantes de la Ciudad de los Parques”. Buen domingo.

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