De las cosas verdaderamente emocionantes es el “bucear” en una buena biblioteca buscando encontrar las curiosidades bibliográficas que la misma contiene.
Desde luego su goce depende del estilo particular de cada persona, por lo que resulta imposible generalizar ya que cada uno disfruta lo que encuentra a su manera y a su propio estilo: “quien ha leído un libro no vuelve a ser el mismo” y “quien no ha leído un libro vive una sola vida”, lo cual pone de manifiesto la importancia innegable de esta actividad.
Podríamos, a nuestro gusto, calificar los libros en buenos, regulares y malos según nos impacten el espíritu; solo que es posible que algunos que nos parezcan muy buenos puedan ser aburridos para otras personas y viceversa.
Encontramos libros profundos como la primera mitad de “Urantia” o livianos como “Don Camilo” de Giovanni Guareschi. Libros que nos dejan profundas enseñanzas como “La canción del caminante” de Silvio Villegas o aquellos que son como glóbulos homeopáticos, por ejemplo “El sexo de los ángeles” de Manuel Drezner o “Cultura Sorprendente” de César Chacón Figueroa que podríamos decir están hechos para leer en el baño.
El libro más antiguo impreso que se conoce es el “Sutra del diamante”, editado el 11 de mayo de 868 d.c. aunque se considere el libro más antiguo de la humanidad “La epopeya de Gilgamesh” escrita en tablillas de arcilla en escritura cuneiforme que relata la historia del rey Gilgamesh de Uruk.
El libro más extenso que conocemos es “La Enciclopedia Espasa”, ocupa 70 tomos presentados en 72 volúmenes de 1.500 páginas cada uno, a los cuales le han añadido 10 volúmenes de apéndices, desde 1.934 hasta hoy; este conjunto monumental contiene unos 9 millones de artículos, 165.000 grabados, 2.800 láminas, 46.000 biografías y más de 3 millones de títulos.
Otra rareza es el “Manuscrito Voynich” (siglo XV) de autor e idioma desconocidos, con dibujos indescifrables, de propiedad de la Universidad de Yale o el “Códice Leicester”, también conocido como el “Código Hammer” escrito por Leonardo Da Vinci con su característica forma de derecha a izquierda por el cual Bill Gates cancelara la módica suma de 30.820.000 dólares de 1.994, el equivalente a 53 millones de dólares de hoy.
Podríamos seguir: el “Codex Seraphinianus” de Luigi Serafini muy parecido al Manuscrito Voynich; “Rayuela” de Julio Cortázar, una novela que es posible leerse en forma lineal del capítulo 1 al 56 o leerse con un plan sugerido por el autor, saltándose de un capítulo a otro… y así podríamos pasarnos tiempos eternos buscando y encontrando libros que para nosotros son verdaderas joyas literarias.












