La ciudad cultural es una apuesta eterna en Bucaramanga, un proyecto visible que los quijotes de la palabra, de la escena, de los colores, la forma, el movimiento, del sonido y la imprenta llevan luchando sin descanso. Desde Fusader hasta la Casa del Libro. Los molinos de viento han sido inclementes, devastadores a veces y desde luego emisarios de otros ejércitos. Es el caso de “La Eskina”; periodismo cultural que dirige el escritor y gestor cultural Claudio Edgar Anaya y su fiel cómplice Gloria Inés Ramírez.
Lo conocí hace cerca de 40 años; la poesía nos sentó al lado, en medio de una generación irrepetible de actores culturales liderados por Jorge Valderrama y Luis Álvaro Mejía.
Los avatares de la vida trastearon esa amistad a los lugares inhóspitos de la distancia; como suele pasar cuando nada nos pertenece. Más sin embargo, la sentencia Borgiana de la predestinación colocó de nuevo las cosas en su sitio y un día cualquiera regresaron los diálogos, pero ahora desde su propia Eskina; desde donde cumple una tarea ejemplar por la difusión y reconocimiento de artistas y gestores culturales de Bucaramanga. En medio del entusiasmo y la perseverancia de la que nos hablaba Neruda; camina la ciudad con sus libros y es común verlo en una tertulia de amigos en la Biblioteca Turbay, la casa Galán o en otra: la del Libro Total.
Ahora anda emocionado, con una apuesta más ambiciosa, la revista vericuetos de Efer Arocha, Fanny, Cecilia, Laura, Antonio y las poetisas emergentes. Es otro “Claudio”, ahora está lleno de lectura, de juicio cultural y de una inquebrantable manía por hacer del libro un sitio común en la ciudad; una conversación en cualquier esquina.
Desde esta columna de opinión, hacemos un reconocimiento público a la Eskina de Claudio Anaya, por su compromiso con la cultura; al tiempo que reiteramos la invitación al próximo alcalde de Bucaramanga, para que priorice la inversión pública en las tareas del Instituto Municipal de Cultura y Turismo, aumentando su presupuesto.
El respaldo en presupuesto es la única manera; para avanzar en la construcción de una ciudad cultural; un respaldo auténtico que debe empezar por la designación de directores del IMCT, que no obedezcan al pago de favores a concejales o a la clase política de la ciudad. Necesitamos un gestor cultural, aquí los tenemos. La idea es una sola, que el ejemplo de la Eskina sea replicado y otras apuestas se consoliden en el imaginario de Bucaramanga. Llevamos años esperando que aparezcan otras voces. Esperar más es una oda al olvido.
Nota: Señor alcalde de Bucaramanga, señora directora del Instituto Municipal de Cultura y Turismo: no olviden que el Teatro Peralta sigue en cuidados intensivos.












