Vanguardia informó (septiembre 1/2025): “Ptar del Río de Oro ya tiene licencia ambiental. La planta de tratamiento de aguas residuales (PTAR) del Río de Oro es, sin duda alguna, el proyecto ambiental más importante y ambicioso de las últimas décadas del área metropolitana. Actualmente, el 92 % de las aguas residuales de Bucaramanga y el 99 % de las de Girón se están vertiendo directamente o a través de estructuras escalonadas en el río de Oro o en las quebradas de la meseta”.
Es una noticia importante pues -desde hace décadas- son conocidos los peligrosos niveles de contaminación del río de Oro y otras corrientes afectadas por la descarga de aguas residuales. En columna titulada “Una cloaca llamada el Río de Oro” (agosto 20/ 2014) y otras, citaba informes de la CDMB y otras entidades que advertían sobre la pésima calidad de las aguas del río de Oro y otras corrientes; y sobre protestas de la población afectada en el área metropolitana.
Muy buena noticia la construcción de la PTAR del río de Oro, sin embargo, es importante que las autoridades analicen detalladamente el tipo de tecnología que se aplicará pues algunos países han reportado que las PTAR generan sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS), los llamados “contaminantes eternos”. Inside Climate News (julio 2/2025) señala: “Estas plantas de tratamiento de aguas residuales no están diseñadas para eliminar PFAS y enfrentan desafíos importantes para gestionar esta contaminación”. En columnas anteriores he citado fuentes acreditadas que advierten que las PFAS han sido relacionadas con diferentes tipos de cáncer, daños hepáticos y renales, reducción de la fertilidad, bajo peso al nacer e interferencias en el sistema endocrino. Algunos científicos han planteado que estas sustancias también pueden afectar el sistema inmunitario.
En ese contexto, Inside Climate News (julio 2/2025) señala: “contaminantes químicos permanentes” dañinos fluyen desde las plantas de tratamiento de aguas residuales a las aguas superficiales de todo Estados Unidos, según informe (junio 26/2025) de un grupo de defensa del agua limpia. El muestreo de varias semanas realizado por Waterkeeper Alliance, en colaboración con las autoridades locales, tanto aguas arriba como aguas abajo, en 22 plantas de tratamiento de aguas residuales en 19 estados, reveló un aumento en las concentraciones totales de sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS) en el 95 % de las vías fluviales analizadas tras recibir las descargas de las instalaciones. Algunas de estas vías fluviales abastecen de agua potable a las comunidades cercanas”.
Para completar: “El estudio también encontró mayores niveles de PFAS aguas abajo del 80 por ciento de los campos adyacentes a vías fluviales en ocho estados tratados con “biosólidos”; materia organica sólida recuperada del proceso de tratamiento de aguas residuales y esparcida en tierras de cultivo como fertilizante”.












