La coherencia, además de muchas otras, es una virtud que Petro no posee y mucho menos sus seguidores o los bodegueros pagados con nuestros impuestos. Al finalizar la semana pasada, los colombianos nos enteramos de una serie de bombardeos en el Guaviare para atacar las estructuras de Iván Mordisco. En dichas acciones militares se confirmó la muerte de varios menores de edad seguramente reclutados de manera forzosa por este grupo ilegal.
Para el Petro Senador y candidato presidencial los bombardeos a campamentos guerrilleros con presencia de niños siempre fue un acto condenable. Lo consideraba un crimen de guerra que siempre amenazó con denunciar ante la Corte Penal Internacional. Lo mismo dijeron en su momento cuando en el gobierno anterior se presentó una situación similar. Iván Cepeda, Clara López e Isabel Zuleta, por mencionar algunos congresistas que dejan todo en lo cancha por defender este gobierno, han dado una voltereta argumentativa respaldando las acciones militares del gobierno.
El Petro del 2025 contradiciendo al Petro de 2019, dijo recientemente que los bombardeos contra campamentos con presencia de niños se justifican en la medida en que se vuelve un incentivo para reducir o acabar el reclutamiento de menores de edad por parte de la guerrilla. No me imagino el dilema ético en el que se encuentra el presidente, que busca legitimar una acción militar más respaldada en la ideología que en el derecho internacional humanitario. Si lo hace su gobierno, el que dice ser de izquierda y que viene del mandato popular, el bombardeo es legítimo, si lo hizo otro gobierno no lo es.
Pero lo de los bombardeos no es el único caso en el que el presidente ha dado una vuelta canela. A este debe sumarse la compra de los aviones a la firma sueca Grippen, cuya contratación ya fue anunciada y que ha estado rodeada de toda clase de especulaciones. Cuando el gobierno de Iván Duque anunció la necesidad de fortalecer nuestras capacidades aéreas, el petrismo y Petro se le vinieron encima. En esa ocasión, el Petro del momento, que es muy distinto al de hoy se refirió a la compra de aviones como un acto de máxima irresponsabilidad de utilización de recursos en un instrumento para bombardear niños.
Y falta mencionar muchos más casos por los que el Petro de antes hubiera llamado al estallido social y a incendiar al país. Ese Petro de antes, no es el que dice gobernar a Colombia hoy. Si sus votantes hubieran visto en una bola de cristal de lo que iba a ser este gobierno de pronto no hubieran votado por él. O quien sabe, porque la ideología supera la incoherencia.










