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Viernes 28 de noviembre de 2025 - 01:00 AM

La importancia de las formas

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El Acto Legislativo 1 de 2007 introdujo la moción de censura como instrumento de control político. En el nivel municipal la figura les permite a los concejos evaluar la gestión de los secretarios de despacho del alcalde para que respondan por los asuntos de su competencia. De prosperar, la consecuencia es supremamente drástica: el funcionario es separado del cargo.

La moción de censura la debe proponer la mitad más uno de los miembros del concejo (10, en el caso de Bucaramanga). Y solo pueden hacerlo por asuntos relacionados con las funciones de los secretarios de despacho o porque éstos no atienden los requerimientos y citaciones del concejo.

En uno u otro caso, se debe presentar y aprobar una proposición con un cuestionario escrito que el secretario debe responder. La respuesta debe darla el quinto día hábil siguiente a aquel en que formal y oficialmente lo recibe. Después, será citado con tres días de anticipación a sesión plenaria para que sustente las respuestas. El debate no puede extenderse a asuntos ajenos al cuestionario.

La regulación es así de clara.

Pues bien, el 23 de octubre el Concejo de Bucaramanga aprobó una proposición –la 082– que presentaron nueve concejales (Parra, Machado, Arenas, Cavanzo, Hernández, Gamboa, Díaz, Torres y Flórez) relacionada con el programa de esterilización de perros y gatos. Le dirigieron un cuestionario de catorce preguntas a la secretaria de Salud circunscrito al tema. La funcionaria respondió por escrito el 4 de noviembre y fue citada el 18 de noviembre a plenaria para sustentar las respuestas.

El 14 de noviembre los concejales Parra y Machado, ambos abogados, radicaron una nueva proposición –la 090– en la que el tema central giró en torno al manejo de la Unidad de Bienestar Animal y a eventuales y gravísimas irregularidades relacionadas con procedimientos de eutanasia. Le formularon 27 preguntas a la secretaria de Salud.

El 18 de noviembre llegó y la secretaria de Salud rindió las explicaciones sobre el programa de esterilización; los concejales Parra y Machado involucraron los interrogantes relacionados con los procedimientos de eutanasia y presionaron por todos los medios una moción de censura. “¡Incumplió sus deberes con la protección y bienestar animal!”, le recriminaban a voz en cuello. Pero ni el tema formaba parte del orden del día de la plenaria ni el término para responder el cuestionario había vencido. La iniciativa, por irregular, no podía prosperar. No logró el respaldo mínimo que requería.

Nadie discute la importancia de los derechos de los animales como causa a defender. Ni más faltaba. Pero en lo público las formas son tan importantes como el fondo. De eso se trata el debido proceso. Si lo van a hacer, háganlo bien.

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