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Sábado 20 de diciembre de 2025 - 01:00 AM

Elogio de la lectura

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El humanismo está en desuso. En los últimos años, con los avances tecnológicos en materia de comunicación y consumo de contenidos, el desarrollo de las sociedades se ha tornado carente de conciencia, y a medida que la historia se desfigura entre la codicia, la ceguera, la exclusión y la violencia humana, vemos acercarse un porvenir un poco catastrófico. ¿Cómo salvaguardar lo humano en medio de este desarrollo desenfrenado? ¿Qué papel juega la lectura frente a esta preocupación social?

En ese sentido, la literatura está al servicio de lo humano y se ocupa de las grandes cuestiones de la existencia. Justo por eso, es necesario regresar a un modelo de enseñanza humanista para enfrentar la crisis social y educativa, derivada de otra crisis, la de la lectura. Para tener razonamientos en lugar de opiniones gratuitas y un pensamiento crítico y autónomo, se necesitan unas estructuras lógicas, un vocabulario amplio, y después conocimientos, tal como afirmó el filósofo Gregorio Luri. Defender la lectura es un llamado a valorar y promover la preservación cultural en un mundo moderno saturado de estímulos. Es defender la capacidad de pensar, sentir y transformar el mundo a través de las palabras, una actividad esencial para formular ideas y pensamientos.

Muchos libros han imaginado valientemente un futuro para la humanidad, con visiones esperanzadoras que emergen a pesar de los instintos más viles de nuestra sociedad. No se trata de recuperar las humanidades por un afán romántico, sino de leer para ser más humanos. Leer no es un lujo ni un hábito reservado para los intelectuales: es un acto de madurez, de resistencia y de trascendencia.

Aún estamos a tiempo de salvar los humanismos si entendemos que la interacción entre las posibilidades y las limitaciones humanas es la esencia de la literatura. Sin libros no hay memoria, ni esperanza, ni humanidad. Es a través de la literatura misma que se transmiten testimonios de las luces y sombras del mundo en que vivimos, y se recogen los escombros de la historia moderna para reivindicar el humanismo, que tal vez podría ser la última resistencia contra las prácticas injusticias que deforman nuestra propia historia.

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