La población de mascotas ha aumentado significativamente en el mundo durante los últimos años. Se estima que han parte en más de la mitad de los hogares. Esta industria está creciendo a tasas por encima del 5% anual. Se evidencia un proceso de humanización de los animales. En Estados Unidos, el 95% de las personas consideran que sus mascotas hacen parte de la familia. Hay parejas que ya no tienen hijos sino perrijos o gatijos. En Corea del Sur el vínculo va más allá y ciertos humanos se consideran “mayordomos” de sus mascotas, a las que llevan a hoteles, colegios, estudios de belleza, celebran el cumpleaños, etc. Cada quien puede estar de acuerdo o no con este tipo de aproximaciones, pero la realidad es que el amor por los animales llegó para quedarse y fortalecerse. Es un fenómeno que debe entenderse y gestionarse.
Gracias a la encuesta de Calidad de Vida realizada por el Programa Bucaramanga Metropolitana Cómo Vamos, se evidencia que el 73% de los hogares en Bucaramanga cuentan con mascotas. Si bien el 74% las consideran miembros de la familia, el 26% señalan que no les ofrecen alimentación, agua y refugio suficiente, 28% no cuentan con carnet de vacunas y desparasitación, al 52% les permiten salir libremente y a voluntad fuera del hogar y al 58% las dejan solas por más de un día. Es doloroso escuchar a los perros aullar largas horas ante la falta de cuidado de sus amos.
Adicionalmente a las responsabilidades de los propietarios, debe haber un entorno amigable que vele por el bienestar animal y la convivencia. Los conjuntos residenciales y reglamentos de propiedad horizontal deben ser incluyentes. Los nuevos apartamentos y edificios empiezan a contemplar espacios propios para las mascotas, y los antiguos se están adaptando. Centros comerciales y restaurantes son cada vez más abiertos. El aeropuerto en Bogotá cuenta con baño para mascotas. Incluso, las ciudades se están certificando como “pet-friendly”.
Desconocer esta realidad es pretender tapar el sol con un dedo. No en vano el escándalo sobre maltrato animal por parte la misma alcaldía le costó la salida a la secretaria de salud. Solo el 17% de las personas se siente satisfecho con las canecas en la ciudad. Asuntos como el uso de la pólvora, el manejo de las heces y los animales de calle son detonantes de conflicto y riesgo que deben gestionarse. Bucaramanga cuenta con una política pública de protección y bienestar animal sobre la cual se debe continuar construyendo haciéndole seguimiento y evaluación. Sé que es difícil para algunos, pero se debe hacer un esfuerzo para que el Área Metropolitana de Bucaramanga sea una ciudad cada vez más amigable para humanos y animales.












