El manual de E.E.U.U. en Latinoamérica es imponerse mediante sanciones, bloqueos económicos y si ello falla, propiciar golpes de Estado e intervenciones militares. Hoy, tiene desplegados en el mar Caribe inmensas fuerzas y personal militar. ¿La excusa?
Perseguir el narcotráfico y, soslayadamente, derrocar a Maduro. ¿La verdad? Otra: tomarse la riqueza en petróleo, gas, hierro, oro, tierras raras y otros minerales que tiene Venezuela. Ello fue evidente cuando Trump, con exagerados gestos faciales, “denunció el terrible robo de inmensas riquezas” que Venezuela ha hecho a E.E.U.U. al nacionalizar la actividad petrolífera. ¿Hubo “raponazo”? ¿Cuándo? Mirémoslo a la luz de la historia.
¿Cómo se supo que en Venezuela había petróleo? Fortuitamente. En 1799, Humbolt encontró accidentalmente un pozo en la península de Araya. En 1875, un terremoto hizo brotar petróleo a flor del suelo en la hacienda “La Alquitrana”, en Táchira. En 1904, el gobierno de Cipriano Castro expidió un Código de Minas que permitía adjudicar concesiones petroleras sin permiso del Congreso; luego, otorgó una concesión, ésta contrató a una compañía norteamericana para dictaminar cuánto petróleo había en “La Alquitrana” y ante el dictamen, llegaron, ávidas, numerosas petroleras norteamericanas. En 1922, ocurrió el “gran reventón”, la explosión -obra de la naturaleza- de un pozo petrolero, “Barrosos 2” y durante 9 días salieron espontáneamente unos 100.000 barriles de petróleo, haciendo “llover” ofertas de petroleras norteamericanas para explotar tal riqueza y pronto las finanzas venezolanas dejaron de depender de la exportación de café y cacao. En 1929 Venezuela ya era el mayor exportador mundial de petróleo.

Para 1945, petroleras norteamericanas eran dueñas de 11’746.768 hectáreas de suelo venezolano pero solo tenían actividades petrolíferas en el 1,5% de ellas. Por eso se dijo que Venezuela era la hacienda de los Rockefeller.
¿Qué régimen jurídico regulaba la actividad petrolífera? El de concesiones, heredado de la legislación española, que consagra que la riqueza del subsuelo es del Estado y se explota mediante contratos de concesión, repartiendo un porcentaje al Estado y otro al concesionario; en 1943 Caracas lo fijó en “fifty-fifty” (50%-50%). El porcentaje fue varias veces modificado y, finalmente, se desprestigió por actos de corrupción y la avidez de las petroleras.
En agosto de 1975, el gobierno de Carlos Andrés Pérez expidió una Ley estatizando la actividad petrolera y fundando Petroven (hoy PDVSA). Por acuerdo entre Caracas y Washington, a satisfacción de las petroleras, Venezuela las indemnizó con la suma de U$ 1.057’000.000,oo, en dólares de 1975.
Veinticuatro años después, el 2 de febrero de 1999, democráticamente, asumió Hugo Chávez la presidencia.
Hoy, 49 años después, Trump dice que tal acuerdo fue un “robo”. ¡Argucias de un imperio en declive con afanes fiscales!










