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Domingo 04 de enero de 2026 - 01:00 AM

“Charles tuvo mucho que ver en eso”

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El sol del primero de enero de 1986 calentaba y mis pulsaciones se fueron acelerando a medida que caminaba más rápido desde mi casa ubicada en la carrera 39 con 44 hasta la residencia de Mario Peralta, la cual estaba sobre la carrera 33, pasos arriba de la calle 56. Debía despertar al yerno de Américo Montanini porque el lateral derecho jugaba a las 10 de la mañana en el Torneo de la Cancha Marte con su equipo de la ESSA dirigido por el uruguayo Víctor Pignanelli. A las siete y treinta estaba timbrando en su casa y me abrió doña Lucila, la mamá de Mario, quien me había pedido el favor de que lo despertara ya que se había trasnochado en una fiesta junto a su novia María Claudia. Apenas estuvo listo, nos fuimos con rumbo al templo sagrado del fútbol santandereano y allí lo esperaban sus compañeros del onceno eléctrico encabezados por Félix Acevedo, Tito Morato, Iván Garrido, Armando García, ‘la Muñeca’ Londoño, ‘la Marrana’ Castro, ‘Lucho’ Paredes, ‘el Martillo’ Marcos Rey, Rodolfo ‘Rivelino’ Romero, ‘la Gata’ Antonio Ruiz, ‘Terry’ Díaz y el uruguayo Míguez Moreno entre otros. No sobra escribir que era un equipazo.

En 1981 apenas terminó la participación del Atlético Bucaramanga en el campeonato por las razones que conocemos, el comentarista vallecaucano Charles Figueroa se pegó el viaje hasta Bogotá y fue hasta la liga capitalina de fútbol para que le contaran de manera detallada cómo era el cuento del hexagonal del Olaya, el cual se jugaba entre los meses de diciembre y enero con la presencia masiva de jugadores de Millonarios y Santa Fe; sumados a ellos, también hacían parte de esos equipos grandes ex jugadores del balompié como Dragoslav Sekularak, un serbio de quien ‘Cuca’ Aceros siempre me dijo: “ese tipo era un crack, le decían el Pelé blanco”. Charles se reunió con la junta directiva de la Liga Santandereana de Fútbol encabezada por el doctor David Motta Sepúlveda, Enrique Escobar, Israel Díaz, Carlos Arenas, Cristian Arguello y Jaime Torres entre otros, para plantear la posibilidad de hacer un torneo similar ante la falta del fútbol profesional en el Alfonso López.

Se hicieron las gestiones y se organizó el primer hexagonal que contó con la participación de grandes oncenos regionales como Calzado Lobolini, Los Criver, Autoelectric, Cabaña del Jean, la ESSA y la selección santandereana de fútbol que hacía un par de meses había ganado el campeonato nacional juvenil. Era un auténtico deleite ver en acción a todos los ‘Paquetes’ Riveros, a los muchachos de nuestro combinado departamental encabezados por los Cabrales, los Holguín, al ‘Pirata’ Ferrer, a Óscar Muñóz, a Óscar Arenas, a Fernelly Bravo, a Aníbal Méndez y Néstor Carrillo, para citar a algunos de ellos. Tuvieron como refuerzo a ‘Papo’ Flórez y fueron dirigidos por Norberto Anaya, ya que ‘Coco’ Forero se encontraba comentando el hexagonal junto a Charles Figueroa, Norberto ‘Papo’ Díaz, Jairo Gómez, Carlos Alberto Gil, un grupo espectacular de RCN, comandados por el ‘Negro Grande de Colombia’ José Antonio Churio.

Llegar a ese polvoriento recinto era casi imposible; fuera del escenario estaban las ventas de fritanga, raspado, pata, crispeta y bofe, papa pobre, cerveza y limonada. El público llegaba temprano y colmaba las instalaciones del rectángulo a tal punto de que era casi imposible para un jugador cobrar un tiro de esquina y tenían que sacar de banda en medio de los aficionados que desde las siete de la mañana se daban cita en el máximo escenario del fútbol bumangués. El barrio San Alonso se vestía de fiesta cada diciembre para recibir un torneo que contaba con jugadores del Atlético Bucaramanga en sus filas, tales como José Dolores Valoyes, Humberto Mendoza, Roberto Frascuelli, Kike Moreno, Mario Olave, ‘Bombi’ Arias, ‘Pollo’ Díaz, Toby Duarte, ‘Chiqui’ Triana, entre muchos de los que vistieron la camiseta del onceno leopardo.

Hablé con el expresidente de la liga, el médico David Motta Sepúlveda y me dijo: “Charles tuvo mucho que ver en eso, fueron épocas geniales de nuestro balompié, gracias por recordarlas”. Un abrazo para todos y que viva la Cancha Marte.

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