En los últimos días ha tenido mucha notoriedad el alcalde de Barbosa en Santander, el señor Marco Alirio Cortés Torres, lamentablemente, esta repentina fama y viralidad no se debe a la causa correcta, sino a un escándalo de grandes proporciones derivado de la organización de una corrida de toros en abierta contradicción de disposiciones legales vigentes y promoviendo de manera irresponsable el maltrato animal en su municipio. A ello se suma su comportamiento vulgar, bochornoso y deshonroso, completamente equivocado para quien es la primera autoridad en un municipio como Barbosa.
Lo más preocupante es que este no es un hecho aislado. Al parecer, el alcalde acumula un listado bastante amplio de actuaciones que dejan mucho que desear respecto de su conducta y del ejercicio responsable del cargo público que desempeña.
Ante lo llamativo de la situación, emprendí la tarea de revisar la forma en que se manejan los asuntos contractuales en el municipio de Barbosa. El panorama encontrado no resulta en absoluto sorprendente y por el contrario, guarda estrecha coherencia con su comportamiento público. Se evidencia una contratación desordenada, con baja participación de potenciales oferentes y un predominio de procesos adelantados bajo modalidades directas, aparentemente orientados a evadir la convocatoria pública con todos sus principios de transparencia y selección objetiva de contratistas.
Dentro de esta revisión resulta particularmente llamativo que, durante la actual administración, se hayan adjudicado de manera directa numerosos contratos a la Fundación Crezcamos Colombia - Funcrezcol. En los dos últimos años, esta fundación ha recibido más de 20 contratos por una cuantía cercana a los $4.000 millones, para desarrollar actividades tan diversas como logística, eventos artísticos y deportivos, suministro de raciones alimentarias, alumbrado navideño, realización de foros educativos y atención integral al adulto mayor. Se trata de actividades que, claramente, pudieron y debieron ser contratadas mediante modalidades de selección que permitan y garanticen la participación de un número plural de empresas y promovieran la libre competencia.
Frente a estos hechos surgen varias preguntas inevitables: ¿por qué el uso desmedido de la contratación directa para actividades que deben contratarse por modalidades competitivas?, ¿por qué la reiterada contratación de una misma fundación para actividades tan diversas?, ¿qué revela el estudio del sector y del mercado, acaso no existen más empresas que puedan ejecutar con rigurosidad las actividades mencionadas?.
Esto es un llamado urgente a los entes de control y veedurías ciudadanas para que ejerzan un control estricto sobre la ejecución de los recursos públicos en el municipio de Barbosa. Resulta necesario iniciar acciones fiscales, disciplinarias y penales que haya lugar ante estos hechos de posible o presunta corrupción en el municipio de Barbosa.












