En materia de finanzas públicas, en Bucaramanga el año arrancó con polémicas sobre aumentos excesivos del impuesto predial y el anuncio del alcalde, Cristian Portilla, de presentar ante el Concejo un proyecto de empréstito por cerca de $400.000 millones. A esta situación se le suma que Bucaramanga cerró la vigencia con la inflación más alta de Colombia y la disparada del salario mínimo, lo que evidentemente tendrá un impacto significativo en el gasto de la administración y los hogares. De esta manera, a la par que se encarecen la nómina, proyectos de construcción, el transporte y la alimentación escolar, entre otros, a los ciudadanos les rinde menos el dinero y se ven limitados para cumplir con las obligaciones fiscales.
En este sentido, vale la pena revisar las finanzas públicas del municipio. Si bien todavía no existe información oficial con corte a 2025, hay análisis sobre el cierre de 2024 por parte de entidades externas como el Ministerio de Hacienda, que dan luces sobre el primer año de la administración en curso. Lo primero que sobresale es que, pese a que los ingresos aumentaron en 20% y fue cercano a los $2 billones, los gastos disminuyeron registrando una ejecución de $1,6 billones. Los gastos de inversión bajaron 7%, cuando la ciudadanía espera dinamismo en proyectos y mejora en los bienes y servicios públicos. Más del 80% de los sectores de inversión evidenciaron reducciones del gasto frente a 2023.
Los ingresos por concepto del pago del impuesto predial subieron 28%, alcanzando $225.000 millones. Pero el gravamen más representativo, que es el Impuesto de Industria y Comercio (ICA) presentó una reducción del recaudo en 3%, al sumar en total $254.000 millones. Un impuesto que evidenció un incremento importante fue el de alumbrado público (21%); sin embargo, múltiples sectores de la ciudad siguen a oscuras. Por este concepto, la alcaldía recibió una cifra nada despreciable de $77.600 millones. Un reto significativo ha sido cumplir con el tope máximo de transferencias para la Contraloría. En el 2023 casi lo logra, no obstante, en el 2024 la diferencia se disparó. A esta entidad se le asignaron $6.000 millones, sobre cuya gestión vale la pena conocer los resultados. Lo mismo debe exigírsele a la Personería, que recibió $8.600 millones.
El año 2024 terminó con un amplio superávit fiscal y presupuestal, y se registró capacidad de endeudamiento. No obstante, persisten riesgos contingentes significativos como Metrolínea, y se debe monitorear el resultado fiscal de entidades descentralizadas, que cerraron con déficit como la EMAB, el INDERBU, el ISABU y Tránsito. Pero más allá de velar por una correcta gestión financiera, urge un gasto público pertinente, transparente y eficiente.










