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Sábado 24 de enero de 2026 - 01:00 AM

Huir de sí mismos para encontrarse

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«Las culpas amarran más que el amor», es una de las frases más impactantes de la novela ¿Qué vas a hacer con el resto de tu vida?, de la española Laura Ferrero. La búsqueda de la protagonista, tanto de sus orígenes, como de su lugar en el mundo, permite ahondar en los interrogantes de su propia vida. «A veces se persiguen culpables que saltan de un por qué a otro sin entender que esa no es la pregunta que debemos responder», afirma la autora en esta, la que fue su primera novela, publicada por Alfaguara en el 2017.

Laura, la protagonista, tiene 30 años y decide dejarlo todo y marcharse a Nueva York para dar respuesta a las incógnitas que han marcado su niñez y vida adulta. Cuando era más joven su madre les abandonó a ella y a su hermano Pablo, y ese abandono los marcó. Pablo encuentra en la pintura la manera de luchar contra la bipolaridad que padece. Román, su padre, es geólogo y su especialidad son las islas, lo que los llevó a vivir en Ibiza durante muchos años. La relación de Laura con sus padres es conflictiva y está atravesada por malentendidos, huidas y regresos.

¿Amamos tal y como nos han amado en la infancia? ¿Las mujeres buscan a su padre a través de los hombres a quienes convierten en sus parejas? Estos son algunos de los cuestionamientos que expone la autora en un relato que trata sobre las relaciones interpersonales, la familia y los amantes, porque ella nos muestra familias reales con personas reales, sin juicios de valor, solo personas que se quieren y se hacen daño. Aparecen muchos temas, como la culpabilidad; el maltrato; el amor de juventud; la enfermedad mental; el egoísmo y la unión entre dos hermanos.

El título pertenecía a un poema de Adrienne Rich que a la madre de la protagonista le gustaba. Construye metáforas relacionadas con la propia vida en las que demuestra que hay palabras que se vuelven zumbidos, mapas que no muestran la realidad, murmullos que acompañan y exilios que sirven para huir de la patria, pero nunca de sí mismo.

Es realmente complicado distinguir entre el bien y el mal porque no sabemos los motivos de los demás. ¿Acaso conocemos los nuestros, nuestras coartadas, nuestras propias justificaciones? Quizá porque, como dijo Nietzsche: cuando miras mucho tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti.

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