Publicidad

Columnistas
Jueves 05 de febrero de 2026 - 01:00 AM

De cremalleras en la espalda, jumpsuits y otras alegorías del diseño

Compartir

Hace poco fui al concierto de Bad Bunny con amigas. Parte del parche era elegir la pinta: medirnos ropa, ver qué nos quedaba mejor, y ayudarnos a poner y quitar prendas imposibles de manejar sin alguien más.

Ahí caí en cuenta de lo ridícula que era la escena: mujeres adultas vistiéndose y desvistiéndose juntas porque el diseño de la ropa no les permite hacerlo solas.

Entonces recordé la famosa foto de Jane Fonda desayunando en su casa con el vestido de gala de la noche anterior aún puesto. En el caption escribió que había tenido que dormir con él porque no había logrado quitárselo, y remató: “nunca había querido un marido hasta hoy”.

También pensé en cuando Kim Kardashian se puso el icónico vestido de Marilyn Monroe. Era tan ajustado que tuvo que perder siete kilos en tres semanas; la tuvieron que alzar porque no podía doblar la rodilla para subir las escaleras; y le era imposible sentarse o ir al baño.

Otra situación menos glamorosa: ¿qué mujer no ha sufrido toda una noche con un jumpsuit muy cool y bonito, pero que nos obliga a desnudarnos completamente cada vez que vamos al baño?

Más que anécdotas superfluas, estas historias revelan una dinámica más profunda. La moda es un gran termómetro cultural, y una poderosa alegoría patriarcal.

Como la sociedad, mucha ropa femenina sigue priorizando la apariencia —y la sexualización— por sobre la funcionalidad y la comodidad, algo que rara vez pasa con los hombres.

¿Existe acaso una prenda que un hombre no pueda ponerse o quitarse solo?

En cambio, mucha ropa para mujeres, nos quita libertad de movimiento, como a Kim; o nos vuelve dependientes, y, como Jane Fonda, terminamos deseando un marido, no por amor, sino por no podernos empiyamar solas.

La autonomía y la libertad de movimiento (físico y social) también se diseñan, y moldean nuestros cuerpos y nuestros roles a través de cosas aparentemente tan superficiales como las cremalleras en la espalda.

Ojalá pronto a mujeres tanto como a hombres solo nos ayuden a desvestirnos por deseo y por gusto, no por necesidad ni diseño patriarcal.

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad

Publicidad

Noticias del día