Estamos en el momento histórico que el teórico Ernest Mandel llama “capitalismo tardío”. Hace menos de 20 años, a raíz de la profunda crisis económica de 2008, los grandes bancos privados ofrecieron a las corporaciones tecnológicas (Big Tech) gran parte del dinero impreso por los bancos centrales, casi sin interés y estas empresas lo usaron para construir un arsenal de capital en la “nube”, acumulado no por la producción de mercancías, sino como renta.
El capital en “la nube” no crea ningún producto tangible pero genera poder y control de territorios digitales esenciales como los datos y las plataformas en línea, fundamentales hoy para la economía y la sociedad contemporánea. Así, en nuestras narices y sin que nos percatáramos, surgió un nuevo sistema de producción, dominado no por países sino por las grandes compañías tecnológicas, cuyos propietarios convirtieron sus plataformas en tecnofeudos que extraen rentas de datos y contenido que inconscientemente generan gratuitamente quienes son sus usuarios, personas que sin saberlo, actúan como “siervos de la gleba” digitales.
Con tal mercancía los señores tecnofeudales dominan el mercado y en forma veloz han acumulado inmensa riqueza y poder en proporciones inenarrables. Entre tales grandes corporaciones están Amazon, Meta, Google, Facebook, Twitter, Alibaba, Apple, Microsoft, Palantir, Anduril, Open AI, Anthropic, SpaceX, Founder Fund, 8VC, General Catalyst. Ellas tienen como asiento principal dos polos: Estados Unidos y China.

Vivimos un momento sin precedentes en la historia de la humanidad. Nunca había habido tanta acumulación de capital en tan pocas manos, mientras el resto de los seres humanos se ha estancado económicamente. Por ejemplo, en Estados Unidos el ingreso real de 2024 es comparable al que hubo en 1974, es decir, 50 años antes. Las grandes empresas capitalistas, como Exxon – Mobil, o General Electric, destinan más del 70% de sus ingresos a gastos y salarios, mientras una gran Big Tech, sea Google, Amazon, Microsoft, Palantir, o Anduril, destinan cerca del 1% a salarios, pues el capital “en la nube” no se nutre de trabajo remunerado sino de lo que sus usuarios suben a ella y es manejado como mercancía para el beneficio de los grandes señores tecnofeudales como Elon Musk, Peter Thiel, Jeff Bezos, Mark Zuckerberg, Eduardo Saverin.
Hoy, los señores tecnofeudales tienen un poder exorbitante, se enriquecen con todo lo que subimos a la “nube” que ellos manejan como mercancía y a través de esa información conocen nuestros deseos y anhelos, manipulan nuestros patrones de conducta, moldean todo, lo explotan, nos insertan deseos, nos “amarran” y nos vuelven dependientes digitales. ¡Y si se conociera la ideología anarcocapitalista de más de uno de tales tecnolords, nos espantaríamos!











