La ilusión es una distorsión de los sentidos y ocurre cuando el cerebro analiza erróneamente los datos sensoriales, es decir, interpreta una realidad basada en patrones conocidos, pero lo hace de forma equivocada. En síntesis, es un auto engaño, es la mente jugando con nosotros cuando creemos que algo es cierto, cuando no lo es.
La percepción es la interpretación que damos a los sentidos de los estímulos que recibimos del entorno, cuando el cerebro dice “eso que veo es un perro” y la verdad lo es y puede ser visual, táctil, social y la del tiempo y el espacio.
La realidad es aquello que existe, independiente si alguien lo está percibiendo, de tal manera que si se deja de creer en ello continúa existiendo.
La visual es la que nos permite interpretar lo que miramos y cuando se une con la temporal y la espacial nos permite ver el coche que viene y calcular si podemos atravesar la calle o no. La táctil es la que percibimos a través de la piel y nos permite encontrar las llaves del coche solo tocando con la mano y la social es la que nos permite analizar las emociones de los demás a través del tono de voz, los gestos y el lenguaje corporal.
Además, nuestro hacer social se define o cambia de acuerdo a nuestros principios, a la forma como interpretamos las realidades respectivas y que motivan nuestra forma de obrar.
Estos fenómenos actúan simultáneamente y definen la conducta que vamos a adoptar frente a cada situación y es un tema que manejan a la perfección los políticos que nos hacen creer lo que no es, nos llenan de ilusiones y juegan con las emociones de los súbditos o electores.
Con el gobierno pasa lo mismo, pues con mucha facilidad y a punta de mentiras o verdades a medias nos hacen creer lo que no es, aceptar lo que hacen como si nos favoreciera y percibir una realidad auténticamente inexistente.
Por eso los medios de comunicación, en todas sus facetas, juegan un papel vital en el proceso de crearnos ilusiones que no corresponden a la realidad, como cuando nos muestran como honesta una persona que, por su historial, no lo es y que se presume, no lo será y aspira a volver para continuar igual.
Por eso informémonos de manera directa antes de votar, para que nuestro voto sea más inteligente que emocional y así no tendremos que dolernos de lo mal que actúan los elegidos, teniendo en cuenta que están ahí porque nosotros los llevamos allá voluntariamente para que nos representen con honradez, honestidad y decoro por el bien del país.











