El viernes pasado, el Comité Intergremial de Santander organizó el foro de candidatos a la Cámara de Santander denominado “Vote por Santander”. Se convocó a los 13 candidatos cabezas de lista, de un total de 80 inscritos, para disputar 7 curules. El evento estuvo bien desarrollado; las preguntas que se hicieron fueron pertinentes, oportunas y, en algunos casos, incómodas para ciertos candidatos.
El común denominador entre los candidatos al presentarse fue afirmar que les duele Santander y que están cansados de las políticas que desde hace años gobiernan la región, aunque muchos de ellos las apoyaron en el pasado y hoy parecen haberlo olvidado. Algunos cuentan con una vasta experiencia política; otros, con experiencia empresarial; otros, hay que decirlo, no tienen ni idea por qué están allí; y varios, llegan cuestionados y apoyados por clanes políticos como los Aguilar, Abiud Ramírez, Díaz Mateus, Tavera y el infaltable Clan Villamizar, según la revista PARES.
La mayoría hablaba con extrema seguridad de que, para gestionar proyectos prioritarios, debemos unirnos e ir en bloque como bancada parlamentaria ante el Gobierno central. ¿Y qué proyectos? Los mismos de siempre: infraestructura vial, lucha contra la corrupción, seguridad y la reiterada promesa de que ahora sí, unidos, dejaremos de ser la cenicienta de los últimos 50 años. El tiempo dará su veredicto, aunque sospecho que la historia volverá a repetirse.
Y las piedritas que le hacían falta a la maraca estuvieron en las preguntas de respuesta cerrada: SI o NO. ¿Están de acuerdo con el aumento del salario mínimo del 23.7 %? Y todos respondieron que SI, incluso quien se presenta como defensor de los empresarios. Populismo en su máxima expresión. Y vean ustedes lo incoherentes que son cuando les preguntaron que si estaban de acuerdo con el Distrito Metropolitano: cuatro de ellos dijo que NO. ¡PLOP! ¿Dónde quedó entonces la tan cacareada unión parlamentaria bajo la figura de una bancada regional que tanto pregonan? Dejan un aire de desconocimiento de las reales necesidades del Departamento y de sus soluciones estructurales.
Finalmente, y para sorpresa mía, se les preguntó: ¿Respaldarían la eliminación de los fondos mixtos o los “contrataderos”? Y uno sólo de ellos dijo que NO, evidenciando que a pesar de que son legales estos mecanismos, muchos veedores y analistas políticos coincidimos que son un foco de corrupción. ¡Lamentable!
¿Servirá el Manifiesto de Compromiso por Santander? Probablemente sí, siempre que exista un seguimiento semestral por parte del Comité Intergremial de Santander y, sobre todo, que las promesas de campaña, las mismas que escuchamos cada cuatro años, dejen de ser carreta y se conviertan en gestión.










