De cara a las elecciones presidenciales, y en medio de la polarización política, Colombia se ha venido debatiendo principalmente entre dos extremos ideológicos. Cuando esto sucede, es fácil que como criterio de elección primen las emociones.
El miedo que produce pensar que podríamos quedar presos por décadas de un régimen comunista, nos puede hacer actuar en “modo supervivencia” y en consecuencia votar, aun cuando no nos guste del todo, por aquel a quien más le veamos chance de derrotar al régimen actual.
Si bien esa lógica es entendible, no podemos perder de vista que después del 8 de marzo pasado se viabilizaron tres candidaturas con chances reales de ganar la Presidencia, que abarcan buena parte del espectro político: las de Iván Cepeda, Paloma Valencia y Abelardo De La Espriella. Esto, sumado al hecho de que es muy difícil que Cepeda obtenga más del 50% de los votos en primera vuelta, nos brinda la oportunidad de también pensar con cabeza fría y analizar sus propuestas a fondo, de forma tal que, al menos en esa primera vuelta, nos podamos “dar el lujo” de votar por aquel(la) persona que más nos convenza.
La tarea de estudiar y entender los programas de los(las) candidato(as) es difícil y compleja. Sin embargo, existen instituciones que hacen una labor de análisis interesante y útil que puede facilitar el suyo. Un ejemplo de ello es el reciente estudio de Libertank en el que, con la metodología del Fraser Institute, compara las propuestas de los candidatos a la luz de la libertad económica, las finanzas públicas y la propiedad privada (puede acceder a él en este enlace: https://votolibre2026.netlify.app/ ).
En resumen, de las 10 peores propuestas hechas por los candidatos, 7 son de Cépeda. Y fueron calificadas así por tener un enfoque intervencionista con un rol preponderante del Estado en la economía y en la “redistribución” de la riqueza (elementos típicos del comunismo).
En contraste, de las 10 mejores propuestas 5 son de Paloma, 3 de Abelardo y 2 de Fajardo. Se podría decir que el común denominador entre Paloma y Abelardo es el de una línea más pro-mercado, que propende por una menor intervención estatal, reducción de impuestos y mayor apertura económica.

En síntesis, no estamos decidiendo entre candidatos respetuosos de nuestras reglas de juego (empezando por la Constitución y el Estado de Derecho), sino que en el fondo estamos escogiendo entre dos modelos: uno, representado por Cepeda, de corte comunista que le da poderes omnipotentes al Estado y que, disfrazado de revolución, restringe las libertades y otro que, con los matices propios de cada candidato, defiende la Democracia, el Estado de Derecho y nuestras libertades.
Si usted se considera demócrata, escoja entre las alternativas del segundo modelo aquella que más le guste.










