Publicidad

Columnistas
Sábado 11 de abril de 2026 - 01:00 AM

Voyeurismo emocional

Compartir

El debate sobre la publicación de Apuntes para John, de Joan Didion, se generó a partir de julio de 2025. La controversia surgió por ser una obra póstuma que revela conversaciones íntimas con su psiquiatra y momentos vulnerables de su hija Quintana, cuestionando si se debieron publicar diarios tan personales. Esto desató una ola de preguntas sobre la ética de publicar escritos privados, similar a casos como el de la serie Cien años de soledad y la publicación de En agosto nos vemos, ambas no autorizadas por García Márquez, nuestro nobel, donde los autores han dejado instrucciones de no publicar tal o cual obra después de su muerte.

Cuando Joan Didion murió en 2021, a los 87 años, sus sobrinos y herederos encontraron, en su apartamento de Manhattan, 46 textos guardados en una carpeta sin etiquetar y dirigidos a su marido, John Gregory Dunne, que contenía las notas que Didion tomaba tras sus sesiones con el psiquiatra Roger McKinnon. La escritora estuvo doce años viendo a este analista freudiano, pero las notas se circunscriben a tres años: de 1999, cerca de su 65 cumpleaños, al 2002, época que empezó la hecatombe vital de Joan Didion, tras la muerte de su esposo y de su hija, Quintana.

Mientras el documental de Netflix Joan Didion: El centro cederá, dirigido por su sobrino político Griffin Dunne en 2017, se centró en la trayectoria literaria y la cosmovisión de la influyente cronista estadounidense, el libro, por su parte, expone una faceta inexplorada de la autora en terapia, tratando de entender la culpa y la necesidad de control.

Las entradas se leen con mucha tristeza, pues la Didion que retratan estas páginas no es una autora en plena posesión de su voz, sino una madre preocupada por la posibilidad de que su única hija se suicide, algo que los médicos confirmaban como probable.

Me pregunto si la autora hubiese preferido proteger la memoria de su hija fallecida, ocultando los problemas de alcoholismo y depresión que la habían plagado durante toda su vida adulta. A Didion le preocupaba lo mismo que a muchos otros padres: qué hacer para evitar el desastre de sus hijos y cuánto había tenido ella que ver con ese impulso autodestructivo y qué porción de la culpa le correspondía. Esta incursión en su diván, en sus momentos más vulnerables, se siente intrusiva. Después de todo, el significado y el impacto de las palabras que un escritor elige enviar al mundo residen tanto en lo que se retiene como en lo que se revela.

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad

Publicidad

Noticias del día