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Lunes 13 de abril de 2026 - 01:00 AM

Esa “Perla del Fonce” que ya no lo es

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San Gil es una ciudad que poco a poco la politiquería (que casi siempre va atada a la incapacidad) ha destruido: camina sin rumbo, multiplicando sus problemas. Microtráfico, prostitución, atascos, inseguridad.

“La Perla del Fonce” está teniendo los problemas de las grandes ciudades que crecen sin planeación, sin programas urbanísticos, desordenadamente. Hasta su clima agradable ya no es el mismo, mientras que el Fonce, el río que la atraviesa, da igual muestra de abandono y de deterioro ambiental.

A la bella San Gil, donde decían iba el presidente Pedro Nel Ospina a ver la vestimenta y la gracia de sus mujeres, y a bañarse en el río; a la bella San Gil, fundada hace 300 años, con su hermosa catedral, su centro histórico; a esa histórica San Gil se la comió la corrupción y la improvisación. Hasta el sicariato está de moda y la gente teme las noches, como pasa en Bucaramanga.

La ciudad sigue considerada centro de aventuras para parapente, canotaje y otra serie de deportes extremos, pero enfrenta graves problemas como la parálisis de la variante, que no avanza desde 2018, cuando comenzó la construcción de sus 9,6 km de longitud. De esa variante que la sociedad recibió con alegría solo se han construido, después de 74 meses, 4 kilómetros.

Los concejales y el alcalde tienen el “pico cerrado” y también la sociedad, que permanece ajena a los problemas de la “Perla”, como si fueran de otra ciudad. La obra está paralizada desde enero de 2025 por cancelación de la licitación por parte de Invías, después de invertir 180 mil millones.

Y cómo no hablar del antiguo y colonial hospital, hecho cenizas entre la politiquería y una sociedad ajena. Demolido en 2019, sigue en obra negra. El CONPES “ya aprobó la terminación del Hospital Regional de San Gil”, que se supone termina este año. El antiguo hospital fue derrumbado sin habérseles ocurrido preservarlo ni darle otra destinación. No hubo sino propósitos de negocios (hasta las maderas del hospital fueron feriadas) de algunos constructores y politiqueros. Dejaron a San Gil sin esa historia. Ojalá se logren superar los inconvenientes técnicos y hagan un diseño artístico y funcional.

Los problemas de “La Perla” son graves y no se vislumbran soluciones a corto plazo, comenta alguien. Como las basuras y ahora la inseguridad, el crecimiento demográfico exagerado, acompañado de la violencia y el microtráfico, afectan la calidad de vida de la población. Y, además, la vida costosa saca del círculo económico a las familias sin recursos.

La sociedad no puede seguir ajena a su ciudad y a sus problemas. Piensen en una persona integral y decente para la próxima alcaldía.

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