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Sábado 18 de abril de 2026 - 01:00 AM

Una fuerza transgresora

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Arundhati Roy escribió El Dios de las pequeñas cosas en 1997, convirtiéndose luego en la primera novelista india en recibir el premio booker. Esta novela rinde tributo a la gente común de la India, dignificando las vivencias y tragedias de aquellos marginados por las rígidas estructuras sociales y de casta.

Ambientada en Ayemenem, una aldea del estado de Kerala, en el sureste de la India, Roy narra la historia de la familia Kochamma una familia siria cristiana que sufre una tragedia en 1969. Unos mellizos de siete años, Rahel y Estha Ipe, se ven involucrados en la muerte accidental por ahogamiento de una prima inglesa de la misma edad. La historia se cuenta a través de flashbacks de la infancia de los mellizos, desentrañando el amor prohibido de su madre, Ammu, con Velutha, un «intocable», y las consecuencias al romper las normas sociales. La familia se desmorona y los mellizos son separados. En la edad adulta, Rahel regresa a su hogar y encuentra a su hermano marcado por el trauma.

Llama la atención que gran parte de los acontecimientos del libro se narran desde la perspectiva de los niños, de forma que vemos cómo el mundo de los adultos choca con el mundo infantil, produciendo resultados desastrosos. Estha y Rahel pierden la inocencia a lo largo de la novela y en esto la autora nos ayuda a ver y comprender el mundo desde la perspectiva de los niños y cómo ésta va cambiando ante sus ojos y dentro de sus mentes, y lo hace desde los hechos impactantes y dolorosos que les van ocurriendo.

La inocencia es un mundo simple donde lo que no sabes no puede hacerte daño; es la felicidad de la ingenuidad, pero a medida que vamos alcanzando el conocimiento de las cosas, llega el dolor y adquirimos consciencia sobre el amor, el temor, la identidad y la mortalidad. En un mundo diseñado para castigar a quienes aman fuera de las normas, la tragedia de Estha y Rahel demuestra que la mayor transgresión no es desafiar las leyes de los hombres, sino atreverse a sentir en un entorno que exige indiferencia. El amor y la compasión se alzan como la única victoria posible.

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