Participar en la Macrorrueda de las Américas 2026, organizada por ProColombia, me llevó a una reflexión: las oportunidades están, pero no siempre las estamos aprovechando.
Durante dos días, empresas de todo el país y de distintos sectores económicos se sentaron con compradores e inversionistas internacionales que llegaron con una intención concreta: hacer negocios. Empresas con interés en productos colombianos, en nuevos proveedores y en la diversificación de sus mercados.
Sin embargo, la participación de empresas de Barrancabermeja fue limitada, cuando claramente podrían ser muchas más las que estén en estos espacios, negociando y generando oportunidades. Tenemos capacidades y potencial, pero aún necesitamos fortalecer una visión empresarial más alineada con las dinámicas y exigencias de los mercados internacionales.
Por otro lado, tuve la oportunidad de presentar a Barrancabermeja ante inversionistas internacionales que estaban activamente explorando dónde invertir en Colombia y conociendo la diversidad de regiones que ofrece el país. Fondos, empresas y aliados estratégicos interesados en identificar oportunidades y proyectos concretos, listos para avanzar. Y, aunque la experiencia fue muy positiva y permitió mostrar una visión más amplia de la ciudad-región, aquí aparece otro reto importante: aún no contamos con una oferta de proyectos suficientemente estructurados para responder a ese interés.
Hay ideas. Hay potencial. Pero necesitamos seguir fortaleciendo la formulación de proyectos con estudios, cifras, modelos claros y un nivel de madurez que permita pasar de la conversación a decisiones de inversión, así como contar con empresas comprometidas con su internacionalización, dispuestas a crecer y avanzar.
Sin duda, el mundo está mirando y buscando. Participar en estos escenarios implica preparación, disciplina y una visión de largo plazo. Ya empezamos a estar; ahora el reto es seguir, lograr que cada vez seamos más y, sobre todo, mejor preparados.











