ahora que nos acercamos a la primera vuelta presidencial, celebro que Petro continúe cometiendo errores, incluso los últimos, más garrafales que los cometidos durante los primeros tres años de gobierno. Nos conviene que Petro se presente en los Consejos de Gobierno con gafas oscuras, cachucha y balbuceante, a decir disparates y hacer comentarios misóginos, sexistas, descoordinados y asqueantes.
¿Y por qué nos conviene y lo celebro? Porque aspiro a que por lo menos algunos de sus fanáticos dudosos y seguidores pensantes se convenzan de que continuar un proyecto político como el del actual gobierno es llevar el país al caos. Y, si bien es cierto, los mencionados comportamientos y comentarios de Petro tienen que ver más con la dignidad, modales y presentación de un presidente de la República, voy a relacionar los cinco incontrovertibles errores estructurales que, lamentablemente, si bien le hacen daño al país, debilitan la campaña de Cepeda y ponen a pensar en cómo votar a quienes estén interesados en el futuro de Colombia.
Primer error: Nombrar a Daniel Quintero, exalcalde de Medellín, como superintendente de Salud y a Jorge Iván Ospina, exalcalde de Cali, como interventor de la Nueva EPS. Los dos tienen procesos judiciales pendientes por corrupción; además, ninguna idoneidad, conocimiento ni experiencia en la administración del sector salud y tampoco cumplen requisitos para ocupar el cargo. Esa decisión da la medida de la irresponsabilidad de Petro frente a la crisis del sector y de su intención de continuar profundizándola.

Segundo error: Enfrentar al Banco de la República por el manejo de las tasas de interés e intentar violar la autonomía de este. La misión constitucional del Banco es defender la capacidad de pago del peso, controlando la inflación. Pretender violar la autonomía de un organismo netamente técnico es una bestialidad que ocurre por primera vez en la historia.
Tercer error: Declarar gestores de paz y tratar de sacar de la cárcel a 23 criminales, jefes de bandas como los Shottas, los Espartanos y al famoso Calarcá, miembro del Estado Mayor Central de las disidencias de las Farc, banda que sigue asesinando a nuestros soldados e incumpliendo los supuestos acuerdos de paz total.
Cuarto error: Intentar financiar el presupuesto nacional a punta de “emergencias económicas” y cobrar nuevos impuestos para contratar más activistas por CPS y ponerlos al servicio de la campaña de Cepeda.
Quinto error: A raíz de los paros por el predial, atreverse a declarar públicamente que iba a destituir alcaldes y gobernadores, violando la autonomía regional.
Si los errores estructurales mencionados no disuaden o persuaden a los fanáticos seguidores de Petro y Cepeda, tengamos todavía más paciencia, pues el desespero lo llevará a cometer muchos más errores… Quedamos expectantes.











