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Martes 26 de mayo de 2026 - 01:00 AM

Es tiempo de Paloma

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En solo 5 días, Colombia irá a las urnas a elegir, en democracia, a quien gobernará los destinos de cerca de 50 millones de personas durante los siguientes 4 años.

La decisión encierra un compromiso histórico que ha de representar, sin duda, el esperado y merecido retorno de las cosas a su sitio o el caos, el adiós a la democracia y la llegada del comunismo representado por Iván Cepeda.

Estimado lector: nuestro llamado es a consultar, en lo más reciente, la suerte de los pueblos, de las naciones donde esta forma de gobierno existe. Los hechos hablarán por sí solos. Sin duda, el fin del modelo quedará en la historia política del país este 31 de mayo y, de paso, el petrismo, que es el jefe de debate del triunfo de una mujer en la Presidencia. Más de lo mismo, imposible.

Esa mesa quedaría coja si el cambio generado por el voto ciudadano le niega la posibilidad a la no violencia, que no es otra cosa más que cero muertes, no más viudas en nuestros campos, no más niños reclutados, no más mujeres solas en sus casas criando a sus hijos sin sus padres; si le niega la posibilidad a la inclusión, que significa seguir cerrando las puertas a los distintos, a las negritudes, a los diversos, a la comunidad LGBTI y a sus familias y amigos, que también llevan ese estigma en una ejemplar solidaridad.

Desde esta columna de opinión hacemos un llamado a las mujeres de Santander y Colombia para que respalden con su voto la oportunidad democrática de tener, por primera vez, una mujer presidenta de Colombia. Es tiempo de la mujer, de su ejemplo y tenacidad en medio de las dificultades, de esa paciencia para ver más allá del muro. Es tiempo de Paloma y su vuelo dispuesto al diálogo y al respeto por la diferencia. Es una manera civilizada de caminar hacia la paz: escuchándonos.

Es tiempo de los 20 millones de mujeres habilitadas para votar, es tiempo de sus padres, de sus esposos, de sus hermanos, de sus hijos, de sus amigos, de sus compañeros, de sus vecinos, de los hombres sin distingo alguno. Es tiempo de Paloma y, con ella, el protagonismo de la mujer ignorada, de la generación que encarna las causas históricas de Manuel Beltrán, Policarpa Salavarrieta y María Cano.

Este domingo madrugaré más de lo acostumbrado, iré a mi puesto de votación con mi cédula en mano y, en la soledad más placentera, recordaré las palabras del teniente coronel del Ejército colombiano Alfonso Plazas Vega en la toma del Palacio de Justicia por parte de la guerrilla del M-19: “Aquí, defendiendo la democracia, maestro”.

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