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Sábado 25 de julio de 2026 - 01:00 AM

Petrouribismo y el régimen de 1991

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La foto de la bancada petrista celebrando la elección del uribista Honorio Henríquez como presidente del Senado descolocó a quienes no tenían en sus cuentas un eventual acuerdo entre el Centro Democrático (CD) y el Pacto Histórico (PH). Y es que contrario a lo que se piensa, las poco expuestas coincidencias entre las fuerzas que hoy se denominan uribismo y petrismo, además de ser de vieja data, también son compartidas por los demás partidos del espectro político.

Recordemos que la Constitución de 1991 fue presidida por los líderes de tres fuerzas políticas: el partido Liberal en cabeza de Horacio Serpa Uribe, los partidos Salvación Nacional y Conservador con Álvaro Gómez Hurtado y el AD-M19 con Antonio Navarro Wolf. Durante la constituyente, estos partidos coincidieron en introducir el Consenso de Washington con medidas como la desprotección del agro y la industria, las privatizaciones, la apertura a las importaciones y a la inversión extranjera especulativa, entre otras destructivas políticas.

En la actualidad, con sus matices, también hay tres jefes políticos que representan las mismas agrupaciones que protagonizaron la Constitución del 91. El expresidente Uribe, quien fue concejal, alcalde, gobernador y senador por el Partido Liberal antes de integrar el Partido de la U y después fundar el CD. El presidente Petro, quién se jacta de seguir representando al M19, y por último, el presidente electo Abelardo De La Espriella, quien integra en su movimiento al renovado Salvación Nacional y a las demás fuerzas conservadoras, además de ser militante del Partido Republicano de EE.UU., país del que es ciudadano.

Tras treinta y seis años, el régimen político se ha mantenido bajo la lógica de que estos grupos pueden alternarse el poder, hacer alianzas y tener diferencias políticas, pero los aspectos principales relacionados con la economía son definidos por los organismos y poderes globales que impulsan el neoliberalismo.

En ese marco se realizó el acuerdo que les permitió al CD y al PH elegir a Henríquez con 56 votos y derrotar al senador Deluque candidato del presidente electo, acuerdo impulsado por el interés de Petro de evitar un juicio político en el Congreso y el interés de Uribe de garantizar la supervivencia del CD y buscar garantías judiciales para sus allegados.

Estas mismas fuerzas políticas, incluyendo el abelardismo, con sus nuevas marcas y voceros, siguen teniendo profundas coincidencias, la principal de ellas, mantener la relación neocolonial entre EE. UU. y Colombia para lo cual van a apuntalar las cadenas que limitan el desarrollo del país como los TLC desventajosos, las reformas tributarias regresivas, la perdida de la soberanía energética y alimentaria, entre otras políticas que les sirven a los que les va bien mientras al país le va mal.

Esto hay que cambiarlo.

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